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Modalidades Enunciativas y sujeto(s) en la migración boliviana a La Plata
ISSN 1666-3519
Copyright© 2001
Año 1 Número 2 2002

Sergio Caggiano
Universidad Nacional de La Plata, Argentina

 

El interrogante general que se formula la investigación de la que este trabajo es producto intenta responder a lo que hemos llamado la construcción desujetos en el proceso de inmigración proveniente de Bolivia hacia la ciudad de La Plata[i]. En dicha investigación se atiende tanto el proceso de autoidentificación como el de identificación desde el afuera (Romero, L. A., 1987; Piqueras Infante, A., 1996). Consecuentemente, y constituyendo los discursos sociales nuestro material de análisis principal, se trabaja sobre el discurso de los propios inmigrantes como así también sobre el de algunos miembros de la sociedad receptora y el de la prensa gráfica local.

El encuadre metodológico general está dado por una propuesta de análisis del discurso desde una perspectiva semiótica, que se conoce como “Semiótica de Enunciados” (Magariños de Morentín, J. A., 1996). Se parte de asumir que los discursos nos ofrecen un material privilegiado para reconocer los modos de constitución y definición de los fenómenos sociales en general, y del que nos interesa en particular. En el presente artículo se ofrece el análisis realizado sobre una parte de nuestro material: el discurso de los inmigrantes bolivianos.

Para dar cuenta, entonces, de la construcción de los sujetos en el discurso de los inmigrantes, se utilizarán parcialmente algunas operaciones o pasos metodológicos que se han propuesto en un trabajo anterior (Caggiano, S., 2000). Antes de presentar el análisis se procederá a describir en pocos párrafos en qué consisten las líneas salientes de dichas operaciones.

 

1 -INTRODUCCIÓN. Herramientas para un análisis.

 

El interés principal reside fundamentalmente en reconocer cómo se da la emergencia del sujeto en el discurso. Nuestra aproximación está guiada por los postulados que en relación con esto hiciera M. Foucault, especialmente en La Arqueología del Saber. En este sentido, hablar de la emergencia del sujeto es hablar de la construcción histórica, contingente del sujeto en el discurso; y no de la aparición más o menos distorsionada de un núcleo esencial que estaría siempre más allá. Es decir, se trata de identificar en la proliferación de lo efectivamente dicho regularidades a partir de las cuales reconocer la constitución de diversas posiciones de sujeto(Foucault, M., 1970).

La idea de posiciones de sujeto, sin embargo, puede llevar al error de considerar que, en lugar de estar frente a aquella figura del sujeto centrado sobre sí, trascendente, pleno, tendríamos ahora ante nosotros la figura de la plenitud colocada en la estructura social. Es decir, una totalidad cerrada que definiría de antemano los lugares posibles en los cuales el sujeto podría aparecer. No se trata de reconducir todo el análisis a las ataduras que harían al sujeto hablar un sentido cuya esencia estaría ya dada en otra parte. Lo que se busca es abandonar las concepciones esencialistas tanto de uno como de otro polo, y ver en el sujeto la intervención discursiva que intenta saldar una indeterminación radical (en condiciones históricamente determinadas, por supuesto) y en lo social, las fijaciones siempre parciales del sentido.

Se hace necesario establecer una distinción entre los conceptos de sujeto y de posiciones de sujeto. Me permito citar largamente a E. Laclau, buscando ser claro respecto de aquella distinción:

 

“1) toda posición de sujeto es el efecto de una determinación estructural (o de una regla, lo cual viene a ser lo mismo) -no tiene el status de una conciencia sustancial constituida fuera de la estructura-; 2) como una estructura es, no obstante, constitutivamente indecidible, se requieren decisiones que la estructura (ya sea un código legal, una configuración institucional, roles familiares, etcétera) no predetermina -este es el momento de la emergencia del sujeto como algo diferente de las posiciones de sujeto-; 3) como la decisión que constituye al sujeto es tomada en condiciones de indecidibilidad insuperable, ella no expresa la identidad del sujeto (algo que el sujeto ya es) sino que requiere actos de identificación; 4) estos actos escinden la nueva identidad del sujeto: esta identidad, por un lado es un contenido particular; por el otro, encarna la completud ausente del sujeto; 5) como esta completud ausente es un objeto imposible, no hay ningún contenido que esté a priori determinado para cumplir esta función de encarnación (...); 6) como la decisión es siempre tomada dentro de un contexto concreto, lo que es decidible no es enteramente libre”... (Laclau, E., 1998:119).

 

De lo que se intenta dar cuenta con las operaciones que se mencionarán en un momento, es de aquellas posiciones de sujeto y no, estrictamente hablando, del sujeto. Puesto que siendo la intervención que provoca la emergencia del sujeto, tal como se acaba de exponer, contingente respecto de una estructura que es por definición indecidible, resultaría contradictorio pretender anticipar, predecir el resultado de dicha intervención articulatoria. Lo que se persigue, entonces, es precisar qué espacios se presentan históricamente en una sociedad y un momento histórico particulares para que esa emergencia tenga lugar. Aunque, por supuesto, los fines de este artículo son mucho menos pretenciosos.

 

Foucault trabaja en La Arqueología del Saber sobre la construcción del sujeto cuando aborda lo que él mismo llama “la formación de las modalidades enunciativas”. Estudiar las reglas de formación de estas modalidades es indagar sobre la forma en que determinadas posiciones de sujeto son posibles o no, en una sociedad, en un momento histórico preciso. Esta búsqueda tiene un punto de contacto sumamente significativo con algunas corrientes clásicas del análisis del discurso en tanto que se rechaza que el lenguaje sea una herramienta transparente de transmisión de los pensamientos y sentimientos del sujeto, y en tanto se rechaza, en última instancia, la concepción del habla libre de un sujeto autónomo (Maingueneau, D., 1989)[ii].

Tomar los interrogantes generales que planteara Foucault en torno a la formación de las modalidades enunciativas y la emergencia del sujeto como guía significa considerarlos necesarios (no obstante puedan complementarse) para intentar responder a nuestra inquietud. Esos interrogantes generales son tres y pueden exponerse sintéticamente de la siguiente manera:

  • 1)   La pregunta acerca de quién habla. Quién es aquel que toma la palabra; se procura o utiliza el status de enunciador; quién tiene el derecho, el deber, la responsabilidad de ejercer esa práctica, ocupar ese lugar.
  • 2)   De qué ámbitos institucionales adquiere la posibilidad de ocuparlo. Qué institución encuadra y legitima sus palabras, les otorga un espacio y les atribuye un peso propio, funciona como “su origen legítimo y su punto de aplicación”.
  • 3)   Cuál es la situación que ocupa quien habla frente a diversos dominios o grupos de objetos. Cuál es o puede ser su colocación y disposición ante aquellos; cómo puede posicionarse allí.

 

Los pasos ofrecidos en el trabajo anterior son cuatro: “la determinación de las personas”, “la filiación institucional”, “las modalidades enunciativas” y “el haz de relaciones”. Procederemos a resumir en algunas líneas la tercera, que es aquella que se utiliza en el análisis subsiguiente.

La modalización podría definirse (en términos muy generales) como la acción por la cual se manifiestan variaciones que expresan apreciaciones subjetivas que recaen sobre el valor de verdad de los discursos, así como sobre los aspectos afectivos. Por consiguiente, modalizadores o modalizantes serán los elementos que provoquen, y/o den cuenta, de aquellas apreciaciones.

En segundo lugar, me gustaría recordar la distinción que Maingueneau recupera de A. Meunier entre modalidades de enunciación y modalidades de enunciado (junto a las que hay que mencionar también a las modalidades de mensaje). Analizar las primeras exige tener en cuenta distintos protagonistas de una situación de comunicación ya que esas modalidades corresponden a las relaciones interpersonales, sociales. Esta modalidad puede ser declarativa, interrogativa, imperativa, exclamativa. Las modalidades de enunciado, sostiene Maingueneau, “no se apoyan en la relación hablante/oyente, sino que caracterizan la manera en que el hablante sitúa el enunciado en relación con la verdad, la falsedad, la probabilidad, la certidumbre, la verosimilitud, etc. (modalidades lógicas), o en relación con juicios apreciativos: lo feliz, lo triste, lo útil, etc.” (modalidades apreciativas) (Maingueneau, D., 1989: 127).

Este último ordenamiento, y los tipos de modalidad que define, comprenden el mismo espacio y los mismos recortes que la clasificación que Kerbrat-Orecchioni establece, sobre el eje que llama “naturaleza del juicio evaluativo”, entre los juicios en términos de “bueno/ malo”, y aquellos en términos de verdadero/ falso/ incierto, para los que reserva las denominaciones respectivas de dominio de lo axiológico y dominio de la modalización[iii].

El objetivo último de la práctica de esta tercera operación es responder cuál es o cuáles son “la(s) situación(es) que es posible ocupar en cuanto a los diversos dominios o grupos de objetos” (Foucault, M., 1970: 85). Esto quiere decir que el estudio de la modalización nos permitirá reconocer las posiciones posibles que podrán adoptarse ante tales dominios; la disposición y estado vigentes de los diferentes agentes involucrados en un determinado campo discursivo; es decir, las diversas actitudes o comportamientos asumidas/ asumibles ante un cierto espacio de hechos, ante un(os) fenómeno(s) social(es) específico(s).

Para llevar adelante esta operación proponemos trabajar a partir de lo que vimos antes como las modalidades de enunciado. La tarea consistirá en identificar y ordenar esas modalidades de enunciado, tanto las lógicas como las apreciativas.

Pensando en el trabajo empírico concreto, se ofrece una definición operativa de modalizadores, que orienten dicha búsqueda: consideraremos tales a los elementos textuales que, en un conjunto discursivo determinado, afecten contextualmente a los objetos – fenómenos – sucesos, aparecidos en dicho conjunto, de manera tal que definan/postulen posiciones vigentes o posibles de ser ocupadas por los agentes involucrados ante aquellos objetos – fenómenos - sucesos, es decir, ciertas actitudes, posturas y comportamientos, tanto en cuanto a apreciaciones axiológicas (bueno/ malo) como a apreciaciones lógicas (verdad/ falsedad).A lo largo de todo el conjunto discursivo en cuestión, se rastreará la presencia de elementos que puedan incluirse en la definición anterior[iv], para luego ponerlos en relación, y poder establecer regularidades.

 

2 -ANÁLISIS. Cuestión de posiciones (y posesiones...)

 

En una breve descripción del material resultante, podemos indicar que han sido hallados verbos modalizadores que se dividen entre apreciativos (axiológicos) y lógicos[v]. Al interior de los primeros encontramos verbos de sentimiento (como, por ejemplo, gustar, sentir[se], costar, sufrir, etc.), un segundo grupo que llamaremos del hacer, conformado por aquellos modalizadores que imponen un cariz particular (de obligación, de potencialidad, de intencionalidad) precisamente sobre una zona general del hacer (sus formas básicas vienen dadas por el deber o tener que, el poder y el tratar de), y un tercero, formado por verbos de decir (menospreciar, rebajar, etc.). Entre los modalizadores lógicos se distinguen también dos tipos que son: los verbos de opinión (que van desde creer o pensar que hasta saber, conocer o tener conciencia, entre otros), y los verbos de decir (mentir, justificar, generalizar, etc.). De este conjunto que hemos intentado enumerar superficialmente, se recuperarán algunos elementos en el análisis que se presenta aquí.

Indiquemos además que sobre nuestro corpus, pudieron identificarse, en primera instancia, tres personas (la primera del singular, la primera del plural y la tercera del plural) aunque en una aproximación más atenta se hizo necesario subdividir las dos últimas (el nosotros y el ellos) en dos personas a su vez (Caggiano, S., 1999). Pudimos diferenciar un nosotros inclusivo de uno exclusivo[vi], como también un ellos particular de uno genérico. Aparecieron, entonces, un yo (el entrevistado), un nosotros inclusivo (que involucraba al entrevistado y a la totalidad de los restantes inmigrantes llegados de Bolivia, extendiéndose a veces al conjunto total de los habitantes de aquel país), un nosotros exclusivo (que designaba siempre un grupo de referencia más inmediato que el anterior y que podía ser: el formado junto a algún pariente, la familia, estudiantes bolivianos, miembros de organizaciones de la colectividad, etc.), un ellos genérico (que era, en realidad, la referencia hecha en tercera persona al mismo grupo implicado en el nosotros inclusivo) y, por último, un ellos particular (que incluía grupos o individuos precisos de los cuales se diferenciaba el entrevistado) que es, de los dos últimos, el que nos interesa aquí. En cuanto al contenido referencial recibido por los pronombres, se advirtió un reparto singular de personas (y sus interrelaciones): reconocer la presencia de ese ellos interior al nosotros inclusivo y que contrastaba claramente con el exclusivo (y con el yo).

Como ya se adelantó, se trata aquí de correlacionar las modalizaciones, con dominios de objetos (fenómenos, sucesos, etc.). Por consiguiente, hay al menos dos perspectivas posibles para acometer el análisis: mirar desde los modalizadores hacia los dominios de objetos o, siguiendo el camino inverso, mirar desde éstos hacia aquellos. Podemos preguntarnos cuáles de estos verbos se asocian a personas determinadas para indicar una posición respecto de algunos objetos; o, de acuerdo a la otra alternativa, podemos preguntarnos frente a los diversos dominios de objetos, cuáles actitudes o posiciones son posibles (o sea, cuáles verbos modales podrán aparecer y por cuáles personas estarán actualizados). A continuación se intentará atender algunos aspectos de cada una de estas alternativas.

 

2.1 -Querer (y saber) es poder.

Lo primero que puede observarse aquí es una diferencia marcada en cuanto a la vinculación de los verbos de sentimiento con las diferentes personas postuladas en este conjunto discursivo. Ante la agrupación general de objetos aparecidos en él (que incluye los espacios geográficos de origen y destino de los inmigrantes –Bolivia y Argentina-, diversas acciones y los resultados de esas acciones–el proceso mismo de inmigración, la interrelación, etc.-, diferentes actores sociales –bolivianos y argentinos, especialmente-, varias áreas de la vida social –estudio, trabajo, etc-, entre otros) se dibujan dos grandes opciones de posicionamiento en lo que hace a los sentimientos. Hay una dimensión marcada por la armonía y el bienestar, en la cual la comodidad y la asunción más o menos dichosa de la situación aparecen como notas singulares. Hay otra, en cambio, que se caracteriza por los problemas, la molestia en varias formas y los conflictos de índole variada. Lo que se debe destacar es que las personas se distribuyen allí de un modo específico. De un lado se ubican las primeras personas, del singular y del plural; del otro, la tercera del plural.

Existe una correspondencia, entonces, entre el “yo” y el “nosotros” (exclusivo) y los verbos de sentimiento valorados positivamente (o la negación de los valorados negativamente) y otra, a su vez, entre el “ellos” y aquellos verbos que establecen una posición que puede considerarse por lo menos como no deseable. Los primeros aparecen ligados reiteradamente a verbos como gustar, sentir(se) (bien), estar (bien), agradecer o (no) arrepentir(se), (no) tener (problemas) o (no) sufrir, etc. El “ellos” está vinculado, inversamente, a extrañar, sentir(se) (mal), costar, sufrir, etc.

Unos pocos ejemplos muestran esto claramente:

 

YO, aquella que no me arrepiento de haberme venido (=a Argentina). [u.t. 30, de ‘B’, en 1 1 1 1][vii]

YO, aquella a la que me gusta mucho estar acá (=en la Plata). [u.t. 133, de ‘B’, en 1 1 1 1]

ARGENTINA, aquella en la que (+yo) me siento bien. [u.t. 123, de ‘L’, en 1 1 1 1]

YO, aquella que me siento bien /acá, en La Plata/. [u.t. 1, de ‘M’, en 1 1 1 1]

YO, aquel que en mi caso personal nunca me sentí discrimado, si esa es la palabra... [u.t. 29, de ‘V’, en 1 1 1 1]

YO, aquel que en general te puedo decir que me siento agradecido (=a la Argentina). [u.t. 74, de ‘V’, en 1 1 1 1]

NOSOTROS, aquellos (=del Centro de Estudintes y Residentes Bolivianos) que queremos la integración que es lo más importante. [u.t. 111, de ‘Vt’, en 1 1 1]

BOLIVIANOS, aquellos (=que vinimos a estudiar) que muchas veces no sufrimos ese maltrato (=en Argentina). [u.t. 220, de ‘V’, en 1 1 1]

NOSOTROS, aquellos que me parece que en un 70, 80% de los que vinimos por aquellas épocas o estamos hace tiempo en la Facultad, no hay ningún momento en que hayamos tenido problemas. [u.t. 261 de ‘Vt’, en 1 1 1]

 

BOLIVIANOS, aquellos (=que tienen que venir forzosamente a la Argentina) para los que eso es jodido porque ellos lo sufren. [u.t. 291, de ‘B’, en 1 1 1 1]

BOLIVIANOS, aquellos entre los que hay los que vienen a trabajar a los que les cuesta relacionarse (=con los argentinos). [u.t. 79, de ‘V’, en 1 1 1]

BOLIVIANOS, aquellos (=que vienen a trabajar) que es gente (=del campo) que ha tenido problemas con la cosecha. [u.t. 99, de ‘V’, en 1 1 1]

BOLIVIANOS, aquellos entre los que hay mucha gente (=de clase alta que ha venido a Argentina) que muchas veces no soportan eso de que los maltraten o los hagan sentir mal. [u.t. 234, de ‘V’, en 1 1 1]

BOLIVIANOS, aquella gente que hay que ante eso (=la caracterización como ‘bolita’) siente rechazo... [u.t. 12, de ‘Vt’, en 1 1 1]

 

Este “mapa de los sentimientos” fue interpretado en un primer momento a la luz de otros avances que se habían podido efectuar previamente, en aquel trabajo ya mencionado sobre las personas del discurso, y aparecía así como la confirmación de algunos de los puntos desarrollados allí, a la vez que como ampliación otros. En efecto, una de las conclusiones de aquel análisis indicaba que, sobre un imaginario vector que fuera desde “Integración/Aceptación” a “Aislamiento/Discriminación”, era posible ubicar las primeras personas sobre el primero de los extremos y a la tercera persona dirigiéndose tendencialmente hacia el otro. Mientras que en aquel polo hallábamos figuras que resultaban ilesas tras el proceso de migración, sobre el segundo se descargaban las tensiones y conflictos posibles, productos del contacto con la sociedad receptora. En ese sentido, con el funcionamiento de estos verbos de sentimiento, podría apreciarse una corroboración de esta distribución y, al mismo tiempo, su extensión más allá del ámbito específico de la “Integración/ Aceptación...”. Se llegó a pensar, incluso, que podía tratarse de una forma particular de manifestarse, un fenómeno general de expulsión hacia el tercero de todo aquello que no pudiera ser aceptado como parte de la integridad propia, de todo elemento que pudiera llegar a funcionar como base para la estigmatización (otro modo de hacerse patente sería, por ejemplo, el no reconocimiento de la propia pobreza y su remisión hacia otro que sí la sufriría, Ceirano, V., 1997).

Sin embargo, la exploración de algunos de los otros modalizadores nos ha permitido reconocer algunos puntos en otra dirección, sustanciales para comprender nuestro problema[viii]. Esa “otra dirección” tiene que ver con que el ellos es una figura compleja, y su caracterización puede permitirnos reconocer tanto ese tercero excluido (excluible) como otro que puede ser considerado cercano (casi incluido) al nosotros (exclusivo).

Revisaremos, al mismo tiempo, los verbos que llamamos del hacer y los que se cuentan en el grupo de opinión entre los modalizadores lógicos. De los primeros, nos interesan particularmente los que indican potencialidad y los que muestran la predisposición a hacer o la búsqueda de algo. Las primeras personas (del singular y del plural) se instalan otra vez en un campo común. Las propiedades sobresalientes que comparten son dos: por un lado, el poder positivo en lo referente a la “adaptación” a la sociedad receptora, a sus características y condiciones, y al establecimiento de una relación adecuada (esto es, sin conflictos) con sus miembros; por otro, y como correlato de lo anterior, la búsqueda de esa adaptación y esa relación, su propensión por ellas. El yo y el nosotros (exclusivo) coinciden en que han podido/ pueden entablar una buena relación con los argentinos y adaptarse a las formas propias de su organización sociocultural, y en que esto es el resultado de su buena disposición a lograrlo (todo lo cual se completa con tratar de ayudar al resto de los bolivianos a insertarse en la sociedad local –y poder hacerlo).

Comparten, además, yendo ahora a las modalidades lógicas, la posesión de un saber acerca de esas áreas: la Argentina, sus condiciones y características, los argentinos, los (otros) bolivianos, las formas de relación posibles y cómo llevarlas adelante, etc.. Se ha tomado conciencia de lo que es “ser inmigrante”[ix], se ha aprendido sobre las condiciones de vida en Argentina, se sabe respecto de la relación con sus habitantes y, ante cualquier posible eventualidad, se conocen/ saben modos eficaces de la defensa.

Ejemplos:

 

YO, aquel que para hacerme entender muchas veces trato de acomodarme al mismo idioma acá en Argentina... [u.t. 216, de ‘L’, en 1 1 1 1]

YO, aquel que eso (=el menosprecio por la forma de hablar propia) lo he sabido subsanar hablando las cosas de frente. [u.t. 219, de ‘L’, en 1 1 1 1]

YO, aquel que sabría defenderme /ante un posible maltrato en la Dirección de Migraciones/. [u.t. 161, de ‘V’, en 1 1 1 1]

NOSOTROS, aquellos que tratamos de hacer algo por ellos (=que se aislan). [u.t. 244, de ‘Vt’, en 1 1 1]

NOSOTROS, aquellos que tratamos de integrar (=a a quellos que se aislan). [u.t. 240, de ‘Vt’, en 1 1 1]

NOSOTROS, aquellos que a la vez tomamos conciencia de ser inmigrantes... [u.t. 25, de ‘B’, en 1 1 1 1]

NOSOTROS, aquellos que formamos el Centro (=de Estudiantes y Residentes Bolivianos) que conocemos una realidad /de los bolivianos en Argentina/ porque la vemos. [u.t. 135, de ‘V’, en 1 1 1 1]

NOSOTROS, aquellos (=estudiantes bolivianos) que a medida que pasaban los días, los meses o el año terminaba, nos íbamos dando cuenta que nuestros compañeros (=de Facultad) tenían una mala impresión de nosotros. [u.t. 206, de ‘Vt’, en 1 1 1]

 

Ahora bien, ¿qué sucede con ellos, con el otro interno?. Quienes sean que queden incluidos dentro de ese grupo pueden ocupar evidentemente posiciones disímiles. Hallamos aquellos que han podido/ pueden acomodarse a la sociedad receptora y relacionarse bien, y también aquellos que no han podido conseguirlo y que directamente no pueden siquiera expresarse; existen quienes no pueden defenderse del maltrato pero también quienes buscan aprovecharse de sus pares; quienes no tratan de ser bien vistos ni de insertarse en la sociedad local y también quienes han sabido relacionarse con los nativos; los que conocen la lógica y ritmos de la Argentina y los que no han tomado conciencia ni se dan cuenta de lo que es ser inmigrante aquí. Esta variedad de alternativas reclama una mirada en detalle hacia el interior del ellos.

 

COMPATRIOTAS, aquellos que por ahí al aislarse están tratando de rechazar un poco el momento de integrarse. [u.t. 58, de ‘Vt’, en 1 1 1]

BOLIVIANOS, aquellos (=cuya mano de obra es reconocida) a los que por ahí les falta tratar de ser bien vistos como personas. [u.t. 97, de ‘Vt’, en 1 1 1]

/AISLADOS/, aquellos que tratan de hacer su vida cerrados. [u.t. 75, de ‘Vt’, en 1 1 1]

BOLIVIANOS, aquella otra gente (=mal adaptados) que yo pienso que hay que no lo puede hacer (=tomar conciencia y adaptarse a la Argentina). [u.t. 190, de ‘B’, en 1 1 1 1]

BOLIVIANOS, quella gente (=que vive mal y mal adaptada) que no toma conciencia que está en otro país (=en Argentina). [u.t. 287, de ‘B’, en 1 1 1 1]

COMPATRIOTAS, aquellos que se vienen (=a Argentina) por un futuro mejor y se tropiezan con todo este tipo de adversidades (=como policías que coimean) que a veces no saben solucionar. [u.t. 263, de ‘L’, en 1 1 1 1]

 

BOLIVIANOS, aquellos entre los que hay mucha gente (=de clase alta que ha venido a Argentina) que se da cuenta que el trato es igual para todos... [u.t. 233, de ‘V’, en 1 1 1]

BOLIVIANOS, aquellos entre los que hay mucha gente que en su mayoría se han vuelto pero que se han sabido acomodar (=en Argentina) e insertar. [u.t. 232, de ‘V’, en 1 1 1]

VIVOS, aquellos bolivianos que se conocen todo el manejo social (=en Argentina). [u.t. 137, de ‘Vt’, en 1 1 1]

 

Si abandonamos por un momento este registro particular de indagación y recuperamos del discurso de los inmigrantes las definiciones y caracterizaciones de otros internos diferentes entre sí, podremos ordenar esta aparente confusión. Se pueden identificar en este discurso, dentro de la tercera persona, al menos tres grupos con características propias. Distinguimos, casi reproduciendo las palabras de nuestros entrevistados, un primer grupo formado por “los que vienen a trabajar y que generalmente vienen del campo”; un segundo constituido por algunos de aquellos que “vienen a estudiar (no todos), que provienen de familias acomodadas de Bolivia”; y un tercer grupo que está formado por “los vivos”, entre los que se cuentan inmigrantes que han venido a la Argentina hace mucho tiempo y han conseguido una buena posición económica.

¿Qué correspondencia puede establecerse entre cada uno de estos tres tipos de ellos y aquellas modalidades verbales registradas?. La relación es bastante clara y puede exponerse en pocas palabras. Si bien el segundo grupo se muestra con problemas para adaptarse a las condiciones particulares de vida que le impone el nuevo contexto[x], finalmente tanto este como el tercero de estos grupos participan del poder de adaptarse a y relacionarse en la sociedad receptora. Fundamentalmente, comparten un saber efectivo en lo que concierne a la Argentina, y los modos posibles de inserción y relación en ella. En cambio, al primer grupo le corresponden las restantes posiciones señaladas: no poder (ni tratar de) insertarse, ni relacionarse, no poder ni saber solucionar eventuales problemas, no darse cuenta de su situación de inmigrante. Sin dudas, esta distribución del poder hacer, tratar de hacer y saber hacer nos muestra que si aquellos ellos están cerca (cuando no en el mismo espacio) de la pertenencia que el yo y el nosotros delimitan para sí, estos otros ellos (¿los verdaderosellos internos?) quedan instalados en un terreno que no es solamente diferente, sino que quizá emerge como el negativo de aquel.

 

2.2 –Las condiciones objetivas (ofrecidas por los propios objetos).

Tal como se adelantó, el camino alternativo propuesto para el abordaje de las modalidades enunciativas consiste en partir de los dominios de objetos para intentar dar cuenta de (algunos de) los posicionamientos posibles frente a ellos. En otras palabras, se llevan a cabo los pasos necesarios que permiten establecer alguna regularidad en torno a lo que, según el mismo discurso de los inmigrantes, y ante unos objetos (fenómenos, sucesos...) particulares que allí emergen, se siente/ debe o puede hacerse/ se opina/ etc.

Nos ocuparemos principalmente de algunos de esos objetos; aquellos que concentran no sólo la mayor cantidad sino también la mayor variedad de los verbos en cuestión, y que constituyen, asimismo, espacios privilegiados para los intereses de nuestra investigación. Ellos son: “Bolivia” y los “Bolivianos”, “Argentina” y los “Argentinos” (también el “Estudio”, el “Trabajo”, y otras áreas incluidas en “Argentina”), la “Inmigración” (y el “Ser Inmigrante”), la “Relación/ Inserción/ Adaptación” respecto de la sociedad receptora.

Se expone aquí un acercamiento general que no distingue entre las personas participantes. Puede decirse, para comenzar, que “Bolivia” y “Argentina” aparecen como instancias respecto de las cuales se desliga un conjunto de verbos que tienen la particularidad de corresponder, mayormente, al espacio de los sentimientos. Surgen de aquel primer grupo de verbos que trabajáramos más arriba. En ambos casos se brinda, con estos sentimientos, una valoración positiva de aquellos objetos (Bolivia y Argentina). En cada caso, sin embargo, este campo sentimental adquiere rasgos distintivos.

Si se observa el cuadro del “apéndice 2”, podrá apreciarse algo que en un principio no nos sorprende: Argentina es el lugar desde el que se habla y Bolivia aquel del que se habla. Un boliviano puede sentirse bien o mal en Argentina, puede estar de una manera u otra en ese lugar; y puede querer a o gustar de Bolivia, además de querer visitarla (o volver, como alternativa reservada al pasado). Ahora bien, lo que nos interesa señalar aquí es que estos dos espacios no sólo son colocados a una distancia diferencial por/para el inmigrante, sino que requieren de él actitudes específicas. Ambos solicitan una cierta tarea, pero de naturaleza distinta en cada caso.

Para aclarar este punto, recuperemos del cuadro (“apéndice 2”) algunos verbos (modalizadores lógicos, principalmente) que no hemos tenido en cuenta hasta ahora. Podemos ver que Bolivia no es meramente un espacio alejado, es un espacio por el que, a la distancia, se puede hacer algo. Es aquella a la que gustar(ía) servir, de la que hay un gusto por difundir, a la que se busca representar, y de la que se quiere mostrar y explicar. En consecuencia, hay algo que hacer, una tarea a llevar adelante por Bolivia. Y además, una segunda inferencia (para la cual el verbo explicar nos da la clave) indica que esa tarea supone un desajuste (informacional, como mínimo) entre el allí (aquello de lo que se habla, Bolivia) y el marco interpretativo que el aquí ofrece para comprenderlo[xi].

“Argentina” es un espacio de llegada y estancia en el que... E indica, como “Bolivia”, particularidades respecto del qué hacer. Pero ese “en” no indica únicamente un espacio físico. Argentina es bastante más que una geografía, todo un estado de cosas al que se llega. Es el lugar donde uno se puede sentir y puede estar, y es el espacio al que se agradece y del que no se reniega, ni se quiere criticar. Se lo asume y se asumen las tareas que demanda. Argentina, como estado de cosas general, es un espacio de condiciones ante el cual hay que aprender, dar(se) cuenta, conocer/ saber. En definitiva, estamos delante de una serie de restricciones y posibilidades originales que exigen no ya una tarea por, sino un trabajo en la nueva situación y con ella. Un trabajo que persiga una transformación y un arreglo acordes a esa situación.

La “Inmigración” junto con el “Ser Inmigrante” nos ofrecen material de sumo interés en tanto que objetos respecto de los cuales asumir determinadas posiciones/ actitudes. Las posibilidades abiertas ante estos fenómenos amplían y profundizan lo dicho en las últimas líneas del párrafo anterior. Aparecen, en primer lugar, como espacios de sufrimiento. No sólo porque sufrir se explicita como una de las eventualidades, sino porque los restantes verbos de sentimiento que se ven allí presuponen una situación que, en todo caso, no alcanza el ideal, sino que más bien parece ir en la dirección contraria. Declarar no arrepentirse de la “Inmigración” o no importarle a uno “Ser inmigrante” implica que habría razones para hacerlo. Plantean la posibilidad de hacer efectivas aquellas actitudes (arrepentirse, dar importancia) y, consecuentemente, dan entidad a una situación no deseada que estaría funcionando como su causa[xii]. Si completamos los verbos de sentimiento con los restantes, como se hizo antes, se verá emerger una zona que presenta rasgos comunes con lo señalado para el caso de “Argentina”.

Encontramos aquí la marca del deber en la forma del tener que, pero aún con mayor insistencia, hallamos también entre los verbos de opinión aquellos que indican la necesidad de un proceso de aprendizaje en los términos contundentes de una toma de conciencia o un dar(se) cuenta. Podemos concluir que la “Inmigración” y el “Ser Inmigrante” (junto con la “Argentina”) componen un ámbito ante el cual se requiere y se permite una autotransformación del inmigrante boliviano. Se abren unas posibilidades y se establecen unas limitaciones cuyo horizonte es un trabajo de sí, un trabajo sobre sí tendiente a una adecuación a las nuevas condiciones.

Considerando a grandes rasgos el dominio que denominamos de la “Relación - Inserción - Adaptación”, podremos hallar una coincidencia con al ámbito que acabamos de analizar. Tanto en cuanto a los verbos de sentimiento (costar, querer respeto, sentir rechazo), como en cuanto a los del hacer y los de opinión, que muestran en conjunto el requisito del aprendizaje. Existe en este caso, sin embargo, una particularidad que no puede ser pasada por alto. Esta particularidad viene dada en el ámbito de los verbos del hacer. En efecto, el de la “Relación – Inserción - Adaptación” es uno de los terrenos en donde se reúne, en términos relativos, la mayor cantidad de verbos de este tipo: poder, tratar de, tener en mente. Esto lo muestra como una instancia ideal en el sentido de postularse como condición a perseguir e intentar conseguir (o dentro de la cual buscar lograr algo). Pero no es sólo esto, sino q también el terreno donde se señala más insistentemente la oposición entre las primeras y la(s) tercera(s) personas. Lo que resulta fundamental de este punto es que, apareciendo el poder hacer y el tratar de hacer afirmados para el yo y el nosotros y negados para el ellos (o afirmados en variantes negativas como tratar de cerrarse), se sugiere una suerte de región gobernada por la voluntad como aquella en la que se pondría en juego y definiría, en última instancia, el modo y los alcances de la “Relación con – Inserción - Adaptación a” la sociedad receptora.

El último elemento propuesto que nos queda por revisar, es el constituido por los “Bolivianos” en tanto que objeto del discurso de los propios inmigrantes. Pueden describirse brevemente los sentimientos que despierta el objeto “Bolivianos” diciendo que pueden ser considerados en alguna forma producto de la compasión o de la irritación; pero siempre generados por alguna circunstancia no aceptada. Así, pues, se tendrá lástima o bronca, se querrá (en el sentido de pretender) una toma de conciencia, no gustarán sus condiciones de vida o se los defenderá cuando fuere menester hacerlo. Y el segundo tipo de verbos con los que venimos trabajando indica que habría que hacer algo por los Bolivianos: se los puede ayudar, se busca la relación con ellos a pesar de las dificultades, se fijan metas en dirección de lograr algo por/ para este grupo, etc.[xiii].

Por consiguiente, lo prioritario esta vez es llevar a cabo algún tipo de actividad sobre el compatriota, sobre el paisano. La cuestión es entonces poder ejercer alguna acción que afecte al Boliviano. Así llegamos a una especie de contraparte y complemento de algunos de los puntos desarrollados antes. Mientras allí se vio que el trabajo de adaptación respondía en gran medida a una torsión de la voluntad, aquí se ve que ese esfuerzo (cuando se trata del otro) puede ser acompañado, fomentado y ayudado por uno mismo, además de deseado y esperado[xiv].

 

3 -OBSERVACIONES FINALES.

 

Como se dijo en un principio, esto es sólo uno de los andariveles que según nuestra propuesta, deben recorrerse para intentar dar cuenta de ese proceso que llamamos construcción del sujeto en el discurso. Se ha tenido en cuenta, en parte, lo que denominamos la determinación de las personas pero no, la filiación institucional. Indudablemente, la mayor riqueza residirá en poder elaborar un trabajo comparativo y articulatorio de las tres instancias. Solamente estaremos en condiciones de definir las posiciones de sujeto vigentes en una sociedad y un momento histórico determinados (como espacio indecidible para la emergencia de un[os] sujeto[s] específico[s] y contingente[s]) una vez establecidos, sobre un cierto conjunto de discursos: las personas involucradas, el juego de relaciones que organiza su dinámica; las filiaciones institucionales que atribuyen un valor a los actores, y sus posicionamientos; las actitudes y situaciones a ocupar frente a objetos, hechos, procesos según sus modalidades particulares. Y una vez establecidos también, los cruces posibles entre las dimensiones anteriores, las posibilidades e imposibilidades de poner unos al lado de otros, o por encima, o cubriéndose, o enfrentados, etc., etc., unas personas, unos ámbitos institucionales, unos posicionamientos. Una vez señaladas, entonces, sus distancias, sus emparejamientos, sus contradicciones.

Por otra parte, hemos podido sugerir, con uno y otro de los recorridos efectuados, una variedad de posiciones a ocupar frente a diferentes dominios de objetos. El resultado de una exploración de todas y cada una de las posibilidades abiertas sería sin dudas la conformación de una dimensión caracterizada por la dispersión. No obstante, pueden establecerse ciertas líneas de confluencia de algunos de los aspectos resaltados en el presente trabajo que nos permiten arribar a un par de observaciones finales que recuperan algunos de los puntos que consideramos más relevantes. Observaciones que, sin ser concluyentes, pretenden sí, ser conclusivas, y funcionar como un efímero punto de reposo, provisional apoyo para la articulación y generación de nuevos interrogantes.

En primer lugar, es importante recuperar el producto del análisis del apartado 2.1. La particular distribución de unas apreciaciones axiológicas y lógicas, ese reparto singular de unos modos de sentir y, especialmente, de poder hacer, tratar de hacer y saber hacer, ¿a qué responde?. Parece posible responder esta pregunta apelando a esa gran división que instaura el mismo discurso analizado y que fuera mencionada algunas páginas más arriba: la que separa (¿opone?) los que vienen/ han venido a estudiar (provenientes generalmente de la ciudad) de los que vienen/ han venido a trabajar (provenientes generalmente del campo). ¿Qué supone esa gran distinción?. ¿Qué confirma?. ¿No se trata de una (¿otra vez?) división de clase?.

Deberíamos preguntarnos, si es así, de qué manera puede pensarse esta división en la particularidad de la situación de migración, en la particularidad de la bolivianidad, y en las otras muchas singularidades que puedan estar operando aquí. Por otra parte ¿qué implica ser migrante de Bolivia en La Plata?, ¿qué peculiaridades impone al contexto migratorio una ciudad de quintas, empresas constructoras y Unidades Académicas?, ¿cómo funcionan las instituciones pertenecientes a la colectividad boliviana en esta ciudad? ¿cómo se reparten sus miembros en relación con las áreas de actividad aludidas recién?. Por cierto, las preguntas podrían continuarse largamente, pero con éstas queda indicada claramente la dirección que nos interesa señalar.

El segundo punto que queremos poner de relieve se desprende de los puntos que fuimos señalando a lo largo del apartado 2.2. Allí vimos, entre otras cosas, qué serie de sentimientos eran posibles ante la “Argentina” en tanto que estado (de cosas) que conlleva exigencias de cambio para los inmigrantes. Todo lo cual se ve rotundamente si observamos las posiciones posibles ante la “Inmigración” y el “Ser Inmigrante”, que venían a complementar aquellas. Destacamos asimismo el trabajo de transformación sobre sí que era esperable en aquellos y, tratándose de transformaciones que dependían en gran medida de la disposición a intentarlas, el trabajo sobre el otro, consecuente con el fin de alcanzar cambios análogos en los paisanos.

Hace algunos años Dolores Juliano sugirió el modelo de adscripción voluntaria como la forma histórica predominante existente en nuestro país para la integración de los inmigrantes. Este modelo, “implica una opción individual y de hecho marca una ruptura (entre finales del siglo XIX y principios del XX) con los ascendientes que no han desarrollado la misma elección”.

El punto al que queríamos llegar es precisamente el de la eventual vigencia de este modelo en la actualidad, que los desarrollos presentados aquí corroborarían. Reconocemos la complejidad que puede revestir en sus modos de manifestación, no dudamos que sea vivido de modos disímiles por distintos miembros del grupo en estudio, e incluso contemplamos la probabilidad de que no sea este modelo el que aparezca como preponderante en el discurso de los propios miembros de la sociedad receptora. Jamás desconoceríamos, las modificaciones históricas que el modelo tiene que haber sufrido, teniendo en cuenta las alteraciones radicales que ha vivido su contexto. Sin embargo, nuestro análisis permite ver claramente que sus rasgos sobresalientes actúan hoy en el discurso de los inmigrantes. La necesidad del trabajo sobre sí y sobre el otro, para lograr que todos puedan cumplir con los requisitos de la sociedad receptora y, de manera primordial, que la transformación anhelada dependa en gran parte de la voluntad que uno pone en obtenerla; son señas claras de su vigencia.

Aceptando esta premisa, haremos una última pregunta. ¿Es pensable que el lugar que ocuparon los padres en relación a sus hijos, cuando el modelo de adscripción voluntaria se consolidaba sea ocupado ahora por los inmigrantes “que vienen a trabajar” respecto de aquellos “que vienen a estudiar”?. Dicho de otro modo ¿es factible que un modelo que se desarrolló involucrando y constituyendo diferencias (predominantemente) generacionales se adecue y funcione ahora sobre una distinción (predominantemente) de clases?.


APÉNDICE 1. Verbos modalizadores.

Cuadro 1. “Verbos modalizadores en nosotros”*.

verbo

grupo/modalidad

persona

dominio de objetos

valoración

 

 

 

 

 

gustar

sentimient/apreciat.

nos. exc

estar c/bolivianos

"

"

" exc.

fiesta

no

sentir(se) bien

"

"

Argentina

no (como en B)

sentir(se) mal

"

"

"

(sí:pasado)

sentir(se) extranjero

"

"

"

 

sentir(se) alejado

"

"

e/bolivianos

no

tener ganas/deseos/querer

"

" exc.

inserción

 

"

"

" exc.

explotación interna

no

molestar

"

" exc.

generalización

 

tener problema

"

" exc.

inserción

no

costar

"

"

relación

"

"

" exc.

relación con bolivian.

"

"

" exc.

inserción

(pasado)

"

"

" exc.

vivienda

(pasado)

sufrir

"

" exc.

discriminac./maltrato

no

 

 

 

 

 

tener que

del hacer/apreciat.

nos. exc.

trabajo/estudio

 

poder

"

" exc.

adaptación/relación

poder ayudar

"

" exc.

bolivianos

 

poder compartir

"

"

e/bolivianos

 

poder relacionar

"

"

e/bolivianos

 

poder

"

"

relación

no

luchar por

"

" exc.

representar Bolivia

 

fijar meta por/para

"

" exc.

bolivianos

 

buscar

"

" exc.

relación con bolivian.

 

interesar(se) por

"

"

"

no-no

tratar de

"

" exc.

inserción (del otro)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

tomar conciencia

de opinión/lógicos

nos. exc.

ser inmigrante

 

dar(se) cuenta

"

" exc.

relación

 

conocer/saber

"

" exc.

bolivianos

 

saber

"

"

inmigración

 

 

 

 

 

 

difundir/informar

de decir/lógicos

" exc.

a bolivianos

 

*1: en la columna de valoración se señalan los valores negativos y los tiempos de conjugación del verbo cuando no se trata del presente. 2: nos. exc.=nosotros exclusivo.

Cuadro 2. “Verbos modalizadores en ellos”*.

verbo

grupo/modalidad

persona

dominio de objetos

valoración

 

 

 

 

 

sentir/extrañar

sentimient/apreciat.

ellos 1

Bolivia

 

sentir

"

" 1

pertenencia(a Arg.)

no

sentir(se) mal

"

" 1

Bolivia

(pasado)

"

"

" 1

"

 

sentir rechazo

"

" 1

relación

 

querer mostrar

"

" ?

Bolivia

no

sufrir

"

" 1

inmigrar

 

soportar

"

" 2

maltrato

no

tener problema

"

" 1

trabajo

 

"

"

" 1

"

(pasado)

costar

"

" 1

relación

 

defender

"

" 1

maltrato

no

"

"

" 1

policía

no

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

tener que

del hacer/ apreciat.

ellos 1

inmigrar

 

poder

"

" 2

adaptación/relación

no

"

"

" 1

adaptación/relación

no

"

"

" 1

expresión

no

"

"

" 2

adaptación/relación

 

poder defender

"

" 1

maltrato

no

querer aprovechar

"

" 3

bolivianos

 

querer ganar

"

" 1

dinero

 

tener en mente

"

" 1

inserción

no

tratar de ser bien visto

"

" 1

relación

no

tratar de conservar

"

" 1

costumbres

 

tratar de cerrar

"

" 1

relación

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

tener preconcepto

opinión/lógicos

ellos ?

maltrato argentino

 

tomar conciencia

"

" 1

Argentina/ser inmig.

no

dar(se) cuenta

"

" 1

situación (suya)

no

"

"

" 2

relación

 

conocer/saber

"

" 3

relación

 

"

"

" 3

Argentina

 

saber

"

" 2

inserción

(pasado)

Saber solucionar

"

" 1

problemas en Arg.

no

*1: ellos 1, 2 y 3 se corresponden con los tres tipos de ellos distinguidos en el cuerpo del texto.

\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\

 

YO

 

NOSOTROS

 

ELLOS

 

 

 

 

 

 

 

 

 

agradecer

 

 

 

 

 

 

tener ganas/desear/querer

 

 

 

 

 

 

pensar irse/quedarse

 

 

 

 

 

 

sentirse bien

 

sentirse bien (no = en Bol.)

 

 

ARGENTINA

 

sentirse mal (no) (pasado)

 

sentirse mal (pasado) (E)

 

sentirse mal (pasado) (1)

(estancia

 

sentirse mal

 

sentirse extranjero

 

tener problemas (1)

costumbres

 

estar bien

 

 

 

tener problemas (pasado) (1)

etc.)

 

soñar/tener idea fija

 

 

 

 

 

 

(no) querer criticar

 

 

 

 

 

 

(no) renegar

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

pensar

 

 

 

 

 

 

dar(se) cuenta

 

 

 

conocer/saber (3)

 

 

aprender

 

 

 

saber solucion (prob.) (no)(1)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ARGENTINOS

 

 

 

poder hablar (E)

 

 

 

 

conocer (no, 1:pasado)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

(no) arrepentir

 

 

 

sufrir (1)

 

 

(no) importar

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

INMIGRACIÓN

 

tener que

 

 

 

tener que (1)

SER INMIGRANTE

 

 

 

 

 

 

 

 

pensar

 

 

 

 

 

 

tomar ccia. (no, pasado)

 

 

 

 

 

 

tomar conciencia

 

tomar conciencia (E)

 

tomar conciencia (no) (1)

 

 

dar(se) cuenta

 

 

 

darse cuenta (situac) (no) (1)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

querer (respeto)

 

 

 

sentir rechazo (1)

 

 

costar

 

costar (E)

 

costar

 

 

costar (pasado)

 

 

 

 

 

 

respetar

 

 

 

 

 

tener problem.(no) (pasado)

 

(no) tener problema (E)

 

 

RELACIÓN

 

costar (no) (1:sí)

 

(pasado) costar (E)

 

poder (2)

REL./ADAPTAC.

 

 

 

 

 

(no) poder (2)

INSERCIÓN

 

poder

 

poder (E)

 

(no) poder (1)

 

 

tratar de

 

 

 

(no) poder (expresarse) (1)

 

 

 

 

 

 

(no) tratar de ser (1)

 

 

 

 

 

 

tratar de cerrarse (1)

 

 

 

 

 

 

(no) tener en mente (ins.) (1)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

pensar

 

darse cuenta (E)

 

darse cuenta (2)

 

 

saber

 

 

 

saber (2)

 

 

 

 

 

 

conocer/saber (3)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

tener ganas/deseos (E)

 

 

INSERCIÓN DEL

 

(no) pensar

 

querer (E)

 

 

OTRO

 

(no) creer

 

 

 

 

 

 

(no) ver

 

tratar de (E)