El propósito general del libro es explicar qué son y cómo se construyen las representaciones sociales. Para ello los autores adoptan como perspectiva teórico-metodológica el Análisis del Discurso, combinando aportes provenientes de diferentes corrientes, tales como la Lingüística Crítica (Fowler et al., 1979; Hodge y Kress, 1979), el Análisis Crítico del Discurso (Fairclough, 1992, 2000), la Gramática Sistémico-funcional (Halliday, 1985) y la Teoría de la Enunciación (Benveniste, 1966; Ducrot, 1984, 1986; Anscombre y Ducrot, 1988).
El primer capítulo, titulado “Representaciones sociales”, de A. Raiter, sirve como marco teórico para el resto de los trabajos, que son de naturaleza más empírica. Allí el autor explora la naturaleza sociocognitiva de las representaciones sociales, vinculándolas a las necesidades propias de la organización social humana. Asume, por un lado, que los hombres están dotados biológicamente de la capacidad de generar, almacenar y transmitir imágenes de la realidad, y, por otro lado, que estas imágenes interactúan entre sí y completan el mundo habitado/construido por el hombre.
Raiter propone una clasificación para diferenciar los distintos tipos de representaciones (individuales, necesariamente sociales, referenciales y grupales), de acuerdo al tipo de internalización alcanzada por cada una. Por último, también desarrolla la noción de Agenda, definida como “las representaciones activas en un momento dado”, compartidas por la comunidad. Luego de considerar el rol cumplido por los diferentes sistemas institucionales en la construcción e imposición de la Agenda, establece la importancia fundamental de los medios de comunicación en nuestra sociedad.
A continuación, J. Zullo, K. Sánchez, M. Szretter Noste, P. García Marcela Basch y V. Belloro analizan las estrategias discursivas utilizadas por los medios en la elaboración de sus mensajes, como parte del proceso de imposición de representaciones en la Agenda. Desde una perspectiva crítica, se centra la atención en el tratamiento mediático de las áreas deficitarias del Estado neoliberal argentino (salud, educación, políticas sociales) y de los diferentes actores sociales involucrados (políticos, periodistas, trabajadores/desocupados, etc.). Se alejan de estos tópicos el capítulo 3 “Estrategias de la prensa actual: información, publicidad y metadiscurso”, de Julia Zullo, en el que se estudia el modo en que en un diario se representa de diferentes maneras la producción del grupo multimedia al que pertenece, y el capítulo 11 “La representación de las mujeres en el discurso feminista mexicano de principios del siglo XX”, de S. Pérez, donde se aborda la construcción de la representación de la mujer en el Primer Congreso Feminista de Yucatán.
La mayoría de estos trabajos disecciona los textos en cláusulas, a las que analizan siguiendo el modelo sintagmático de Hodge y Kress (1979), con el fin de reconocer la manera en que son presentados los diferentes actores, a partir de las cualidades que se les atribuyen, de las actividades que realizan y de la relación agente/paciente en la que pueden estar involucrados.
Si bien el estudio se centra en los medios de comunicación masiva y principalmente en los dos diarios de mayor tirada (Clarín y La Nación), el mismo modelo expuesto por Raiter permite pensar en la existencia de instancias de resignificación mediadoras entre el mensaje de los medios y los consumidores. Es decir, los sujetos hacen algo más que asimilar pasiva y linealmente los mensajes mediáticos: cuentan con un conjunto de representaciones difundidas dentro de su grupo de pertenencia, que filtran y reconstruyen dichos mensajes.
En este sentido, la serie de análisis incluidos en este libro debería formar parte de una investigación más global, que considere también el polo del consumo. Esto permitiría reconocer el eje de verosimilitud en el imaginario de los diferentes grupos sociales y los consecuentes procesos diferenciados de apropiación de cada uno de ellos. De otro modo, se puede correr el riesgo de asumir que la realidad se reduce a eso que se construye discursivamente en los medios.
En cuanto a las herramientas metodológicas utilizadas, Pérez hace un planteo interesante al proponer avanzar hacia un tipo de análisis que opere en una unidad mayor que la cláusula, para poder así dar cuenta de fenómenos como la inferencia, la polifonía, la estructura textual, el uso de conectores, etc.
En líneas generales, se trata de un libro que brinda interesantes aportes teóricos y una útil síntesis de procedimientos analíticos provenientes de diferentes tradiciones, para abordar el complejo problema de la legitimación discursiva de las transformaciones políticas, económicas y sociales.
BIBLIOGRAFÍA
Anscombre, J.C. - Ducrot, O. 1988. La argumentación en la lengua. Madrid: Gredos.
Benveniste, E. [1966] 1997. Problemas de lingüística general. México: Siglo XXI.
Ducrot, O. 1984. El decir y lo dicho. Buenos Aires: Hachette.
------------ 1986. El decir y lo dicho. Barcelona, Piados.
Fairclough, N. 1992. Discourse and Social Change. Cambridge: Polity Press.
------------ 2000. New Labor, New Language?Londres: Routledge.
Fowler, R. et al. [1979] 1983. Lenguaje y control. México: Fondo de Cultura Económica.
Halliday, M.A.K. 1985. Introduction to Functional Grammar. Londres: Edward Arnold.
Hodge, R. - Kress, G. [1979] 1993. Language as Ideology. Londres: Routledge. |