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La emoción y su realización discursiva
ISSN 1666-3519
Copyright© 2001
Año 2 Número 3 2003

María Palmira Massi, M.A.
Universidad Nacional del Comahue, Argentina

 

Desde una perspectiva que concibe la emoción como un conjunto de actitudes estructuradas social, cultural y lingüísticamente (S. Günthner 1997), el presente trabajo aborda el análisis de las manifestaciones de la expresividad en el discurso. En tanto elemento inicial que construye el lenguaje y que revela el pensamiento y la intencionalidad, la emoción puede observarse en la utilización de diversas marcas lingüísticas típicas de la oralidad –interjecciones, exclamaciones, emisiones codificadas con términos emotivos explícitos o con significados encapsulados en la gramática, además de las expresiones faciales, el tono de voz y otros rasgos paralingüísticos-. El objetivo del estudio es explorar éstas y otras realizaciones de la expresividad y observar sus propiedades funcionales, las estrategias que despliega el hablante para otorgar matices a su discurso de un modo expresivo e interpretar los objetivos comunicativos que persigue, esto es, el efecto que pretende lograr en el interlocutor.

Proveen el marco de referencia los lineamientos teóricos y metodológicos del Análisis Crítico del Discurso, con algunas categorías cualitativas de los modelos enunciativos de O. Ducrot 1984 y C. Kerbrat-Orecchioni 1993. El corpus de trabajo esta constituido por narrativas personales orales que provienen de entrevistas televisivas y radiofónicas. En estos espacios de interacción, el hablante emite opiniones, juicios y valoraciones vis-à-vis un evento y -mediante procedimientos de subjetivización- ofrece una determinada perspectiva acerca del mismo que contribuye a la orientación de la audiencia. En el despliegue lingüístico, la emoción codificada en el discurso provoca la empatía del interlocutor y, de este modo, contribuye a lograr la armonía esencial en las interacciones cooperativas. El análisis realizado pone en evidencia variados tipos de posicionamiento emotivo, y su articulación e interacción ejerce una influencia en el discurso que gravita considerablemente en la configuración de roles e identidades comunicativas.

María Palmira Massi, M.A.
Escuela Superior de Idiomas
GEDIC (Grupo de Estudios del Discurso Comahue)
Universidad Nacional del Comahue
Alem 1710
(8332) General Roca
Río Negro – Argentina
T.E. (02941)435297
mpmassi@ciudad.com.ar

 

La emoción y su realización discursiva[1]

María Palmira Massi, M.A.
Universidad Nacional del Comahue
Argentina

 “Language has a heart” (Ochs y Schieffelin 1989)
“The heart has a language” (Caffi y Janney 1994)

 Introducción

En el transcurso de las dos últimas décadas se ha experimentado una progresiva recuperación, aunque no exenta de contradicciones, del interés por las biografías, autobiografías, historias de vida y diarios personales en las ciencias sociales. Paralelamente, en el marco de la lingüística, el resurgimiento de la oralidad y sus múltiples expresiones ha favorecido la tendencia hacia un proceso convergente, en el que se ha revalorizado el ser humano como sujeto empírico y su producción lingüística como corpus de estudio.

La manifestación de la emoción constituye uno de los objetivos más significativos en la producción lingüística humana. A pesar del status controvertido de la temática –pues no se registran métodos objetivos para la evaluación y comparación intersubjetiva o intercultural de las emociones-, el análisis de la expresividad en el discurso se presenta actualmente como un tema para ser abordado desde las interfaces de disciplinas tales como la psicología, la sociología y la lingüística[2]. En este último campo, el presente estudio se focaliza en la verbalización y manifestación de la emoción en el discurso público contemporáneo con la finalidad de desentrañar el léxico y la retórica que le son propias[3].

La investigación se centra en los relatos autobiográficos provenientes de entrevistas mediáticas, que tienen el objetivo de mostrar el testimonio de una persona de relevancia pública, los acontecimientos y las valoraciones acerca de su existencia. Si bien el estilo de los participantes es único e irrepetible, el despliegue de estrategias discursivas y recursos lingüísticos para manifestar la emoción y la subjetividad evidencian patrones de regularidad de naturaleza formal y funcional que se exploran a continuación.

La emoción se concibe como ¨un conjunto de actitudes estructuradas social, cultural y lingüísticamente¨ (S. Günthner 1997)[4]: en tanto elemento inicial que construye el lenguaje y que revela el pensamiento y la intencionalidad del hablante, puede observarse en la utilización de diversas marcas lingüísticas típicas de la oralidad –interjecciones, exclamaciones, emisiones codificadas con términos emotivos explícitos o con significados encapsulados en la gramática - además de los rasgos paralingüísticos y extralingüísticos[5]. El objetivo del estudio es explorar éstas y otras manifestaciones de expresividad y observar sus propiedades funcionales, las estrategias que despliega el hablante para otorgar matices a su discurso de un modo expresivo e interpretar los objetivos comunicativos que persigue, esto es, el efecto que pretende lograr en el interlocutor[6].

Basamentos teóricos y perspectivas analíticas

Tomamos como punto de partido que todo discurso es, en tanto práctica social, una instancia interactiva pues se orienta hacia otras personas y contribuye en la configuración de las relaciones entre los hablantes (M. Bajtín 1981 [1995]). Por ello, el marco del trabajo lo provee la teoría de la interacción que define la conversación como ¨la influencia recíproca de un individuo sobre las acciones del otro cuando se encuentran ambos en presencia física inmediata¨ (E. Goffman 1981:27). Tal perspectiva permite dar cuenta de que el acto lingüístico depende de las condiciones de producción, de los participantes y de las coordenadas témporo-espaciales de la comunicación. Esta línea teórica se complementa con la propuesta de T. van Dijk 1999, quien sostiene que al abordar el análisis del uso social del lenguaje es necesario postular una base cognitiva, pues los individuos se comportan de acuerdo con sus interpretaciones, conocimientos, suposiciones y criterios, y lo hacen en relación con otros individuos y la estructura social. Sostiene, además, que los rasgos que definen la interacción dialogística están comprendidos en el contexto: el usuario de la lengua selecciona aquellas pistas que le permiten inferir la información relacionada con la ubicación, los actores y el objetivo general de la interacción. De este modo, al interactuar verbalmente, construye modelos contextuales que se van ajustando a las diversas circunstancias comunicativas. De igual modo, establece conexiones locales a través de la condicionalidad y la causalidad de eventos, confiere integración global al discurso por medio de operaciones de abstracción, evalúa opiniones diferentes de la suya y determina la implementación de estrategias o de resolución de problemas en el curso de la interacción.

El encuadre teórico y metodológico en el que se inscribe el presente estudio resulta de la articulación de dos perspectivas: los aportes de la etnometodología (H. Sacks 1992, E. Schegloff 1997) y del Análisis de la Conversación (D. Tannen 1994, 1996, D. Schiffrin 1994, 1996). Se utilizan, además, algunas categorías cualitativas de los modelos enunciativos de O. Ducrot 1984 y C. Kerbrat-Orecchioni 1993 y de corrientes recientes en el Análisis Crítico del Discurso (N. Fairclough 1995, T. van Dijk 1999)[7].

La narrativa personal y la subjetividad en el lenguaje. Breve estado del área

La narrativa personal[8] permite verbalizar y situar una experiencia en un texto, en el que el sujeto se representa subjetivamente; su identidad social emerge al construir su experiencia individual, y, de este modo, toma posición en relación con aspectos sociales y culturales (D. Schiffrin 1996:170). Por tanto, el racconto autobiográfico posibilita la creación de un mundo discursivo y constituye un recurso para la conformación de la identidad personal al revelar las presuposiciones del autor y posibilitar la observación de un evento desde diferentes perspectivas. En la misma línea de pensamiento, B. Davies y R. Harré 1990 hipotetizan que el sujeto se ubica o ´posiciona´ en relación con los diferentes contextos discursivos al tiempo que se define a través de lo que dice, cómo lo dice y a quién se lo dice. De este modo, el despliegue del self en las prácticas discursivas de las narrativas personales es una parte del proceso de construcción identitaria que se realiza virtualmente por medio del discurso todo[9].

Las narrativas personales han sido abordadas desde diferentes perspectivas teóricas y metodológicas (W. Labov 1972, C. Linde 1993, C. Antaki 1994, R. Harré y G. Gillet 1994, D. Schiffrin 1996, I. Carranza 1998, inter alia) pues ofrecen múltiples aristas de interés y se constituyen en el campo propicio para explorar aspectos relacionados con etnia, cultura, clase social o género: la estructura, el contenido y los patrones lingüísticos seleccionados por el sujeto son indicadores que permiten develar su identidad personal y su inserción en el complejo entramado social del que forma parte.

Cuerpo de datos

La base empírica del trabajo está compuesta por fragmentos de entrevistas extraídas de los programas Testimonios[10] –soporte televisivo- y Esto que pasa[11]soporte radiofónico-. Las situaciones de interacción que se generan en estos espacios discursivos conforman exponentes de una ´postura crítica´ -entendida como generadora de efectos sobre la realidad- pues se trata de un periodismo que asume un compromiso social y cuya finalidad es provocar a la audiencia en los planos intelectual y emotivo.

La entrevista en profundidad a un personaje constituye una forma específica de interacción social y se caracteriza por su carácter no directivo, no estructurado y abierto, pues el énfasis recae en el logro de rapport. El objetivo periodístico es aprehender las experiencias destacadas de la vida de una persona y las interpretaciones que realiza de tales experiencias: su ´historia de vida´ representa, en gran medida, una biografía común que es compartida por parte de la audiencia. Estas entrevistas adquieren así las características de un testimonio, pues los actores refieren a acontecimientos y actividades que no permiten la observación directa. Los entrevistados cumplen entonces el rol de informantes, portavoces o testigos ´privilegiados´, que consiste en describir un hecho y reflexionar acerca de su modo percepción del mismo en el marco de una interacción cooperativa tendiente al consenso[12]. El objetivo es explorar las propiedades discursivas -la polifonía, el carácter polémico, los deícticos, las modalidades de enunciación, los tipos de acto de habla predominantes-, la sintaxis -el uso de pronombres personales y otras expresiones referenciales, las construcciones impersonales- y el léxico -su connotación ideológica y afectiva- del género a fin de elaborar una caracterización de los rasgos definitorios de la comunicación emotiva.

Resultados del análisis

Al realizar el macro-análisis en el nivel discursivo-textual global, observamos que el discurso testimonial analizado presenta las siguientes características retóricas: una modalidad lingüística que se manifiesta en un marco discursivo familiar, proximidad, múltiples recursos entonativos, grado elevado de redundancia, alta frecuencia de marcadores discursivos interactivos, alto grado de referencia exofórica, alta frecuencia de recursos expresivos,disposición subjetiva de la información, numerosas interjecciones y frases exclamativas, variados recursos léxicos y semánticos. El siguiente paso fue el micro-análisis en el nivel local de la sintaxis, el léxico y la morfología a los efectos de desentrañar la perspectiva discursiva-pragmática, esto es, cómo los enunciados se vertebran y se disponen jerárquicamente en función de la intención comunicativa del hablante[13].

La expresividad emotiva del lenguaje. Recursos directos e indirectos 

En la Muestra 1, hemos seleccionado una unidad narrativa –o episodio- que contiene las secciones estructurantes canónicas (W. Labov 1972). Son varios los recursos que convergen en la manifestación lingüística de la emoción: la conjunción de los mismos permite inferir su carácter positivo o negativo. Observamos los recursos directos -términos y expresiones lexicalizadas- e indirectos -convergencia de fenómenos que requieren procesos interpretativos de carácter inferencial-.  

Muestra 1 [Eduardo ´Tato´ Pavlovsky en Esto que pasa]

E:[1] Un fragmento de tu libro que asombra es el que cuenta cómo zafás el día que te vienena buscar...
TP: [2]... Estaba en mi consultorio.
[3] Tenía el antecedente de que me habían prohibido la obra ´Telarañas´ con un decreto en 1977, porque era un ataque a la familia.
[4] Estaba atendiendo y viene mi secretaria a decirme que me buscaban dos personas que decían ser gasistas.
[5] Pero hizo un gesto... y me escapé directamente, por los techos y azoteas vecinas, porque vi encapuchados por una ventana.
[6] Pero el drama era que había hijos míos adentro.
[7] ¿Qué hacer?
[8] Me fui a la policía -¡A LA POLICÍA!- a decir que un grupo de gente había venido a casa a robarme.
[9] Entonces, un grupo de la policía fue a buscarlos.
[10] Me quedé ahí...
E: [11] En la comisaría, ¿no te fichan para nada? ¿no relacionan?
TP: [12] No, porque yo dije que era un grupo de ladrones, andrajosos.
[13] ¨¡En mi casa están los chicos!¨.
[14] Me acuerdo de la cara del oficial, guapísimo, con coraje, que se va a buscar a mis hijos y a balearse con los ladrones...
E:[15] ¿Cómo no te retienen?
TP: [16] Eso es lo que no sé.
[17] Hay un llamado mío delante del comisario que puede haber influído muchísimo.
[18] Hice que hablaba con el Dr. Alfonsín.
E: [19] ¿Lo conocías a Alfonsín?
TP: [20] No, nunca lo había visto en mi vida.
[21] Pero tenía un nombre prestigioso en derechos humanos.
[22] Llamé a mi hermano y hacía que hablaba con Alfonsín.
[23] Mi hermano se da cuenta y viene a verme.
[24] Como el comisario escuchó el nombre de Alfonsín –y como yo no era un hombre ligado a los grupos armados- dudaron.
[25] La cuestión es que vinieron los mismos oficiales
[26] y mirá qué pregunta interesante me hicieron –yo ya estaba entregado-:
[27] ¨¿Usted es católico?¨ ¡PAVLOVSKY! ¨Sí, sí, soy católico.¨.
[28] Y me dice: ¨Vaya, caminando por ahí.¨
E: [29] ¿Por dónde?
TP: [30] Por un corredor, adentro de la comisaría.
[31] Y yo lo hice, esperando el golpe.
[32] Y llegué a la calle.
[33] Estaba mi hermano ahí.
[34] Si hoy me preguntás cómo lo entiendo, no lo entiendo.
[35] Es posible que la conversación con Alfonsín...
[...]
E: [36] Al cabo de estos años, el intento de secuestro, tu libertad ganada, el exilio, el retorno, tu intensa militancia cultural, el teatro, el psicodrama, ¿te sentís caminando libre por Buenos Aires? ¿Sentís que, pese a todo, el país ha recuperado cierto oxígeno? ¿O te agobia el país?
TP: [37] Son dos niveles.
[38] Sería mentiroso decir que no me siento bien diciendo las cosas que quiero en cualquier lado.
[39] Tengo la impresión de que gozo de una libertad para expresarme.
[40] No veo represión en este momento.
[41] Podría decir otras cosas, pero me gusta el momento.
[42] Hay personas que estimulan para la lucha y para el optimismo, como las Madres de Plaza de Mayo.
[43] Me siento optimista.
[44] Me siento en un momento lindo para pensar y reflexionar.
[45] Era socialista.
[46] Fui socialista y sigo siendo socialista. Eso no me disminuyó en nada.

En esta muestra, se observa la alternancia entre emoción negativa y positiva, pues de un modo global se conjugan la sorpresa, el temor, la desvalorización del opresor, la alegría y el optimismo. A pedido del entrevistador, el sujeto crea un trasfondo escénico a modo de teatralización: hace referencia a la situación espacial -contextualiza el evento: estaba en mi consultorio en [2]-, temporal -menciona un decreto de 1977 en [3]- y modal -explicita cómo ocurrió: estaba atendiendo y viene mi secretaria en [4]-. A partir de [5], procede a la dramatización del relato, que, desde el punto de vista estructural, consiste en una secuencia de historia (B. Gallardo 1996:144) que se desarrolla en varios turnos del hablante -con algunas intervenciones del entrevistador- en un marco espacial, temporal y personal que él mismo ha establecido. Desde el punto de vista discursivo, este relato revela la utilización del presente simple en la evocación del evento pasado en [4], [17] [23] y [28]: de este modo, el hablante sitúa el evento de referencia como contemporáneo al momento de enunciación, intenta recrear la situación con el máximo realismo posible a los efectos de despertar el interés del interlocutor y lograr su consenso, aceptación o comprensión. Además, se observa el empleo del estilo directo en la reproducción de discurso en [13], [27] y [28]. En la implementación de este recurso, el significado se realza por la contextualización que provee la entonación y el lenguaje paralingüístico todo. En la reconstrucción del diálogo, como se observa en [13], [24], [26] y [27], el hablante no sólo cita las acciones verbales propias y ajenas sino que además comenta tales acciones, en la mayoría de los casos a través de mecanismos prosódicos: estas re-contextualizaciones conllevan una sustancial carga emotiva que se acentúa a través de la intensificación de lexemas a los efectos de crear ironía -[26] mirá qué pregunta interesante me hicieron; [27] ¨¿Usted es católico?¨¡PAVLOVSKY!¨Sí, sí, soy católico¨-. Aunque al comienzo del relato el hablante se posiciona como la víctima del suceso, al concluir el mismo adopta una perspectiva distinta, pues ha burlado a los opresores: a través de la involucración emocional, logra recrear el clima y salir airoso ya que no fue atrapado. Además, las expresiones exclamativas constituyen una técnica expresiva -en la que converge una serie de factores lingüísticos y extralingüísticos- que provoca un impacto emocional muy alto. Por ejemplo, en [8], el hablante relata un hecho -Me fui a la policía- y anexa la expresión exclamativa -¡A LA POLICÍA!- que revela su evaluación actual de lo sucedido entonces al tiempo que produce un sorprendente efecto de realidad. En el nivel sintáctico, la referencia interpersonal se refleja en el uso de la construcción dativa ética que indica involucración afectiva -Me fui a la policía...-. Estos recursos –como los refuerzos argumentativos del tipo de mirá en [26] y las fórmulas de cierre enumerativo -Y yo lo hice, esperando el golpe en [31], Y llegué a la calle en [32], Estaba mi hermano ahí [33]- son, en efecto, indicadores de expresividad.

A través de estrategias y recursos prosódicos, el hablante organiza el contenido informativo, otorga cohesión a su mensaje y realza, por razones subjetivas o de índole pragmático-comunicativa, algunos de los elementos. La entonación permite establecer fronteras demarcativas entre las voces invocadas. La alegría, la tristeza, la sorpresa y la furia constituyen una retórica, se añaden como una especie de halo a la expresión segmental a través de una serie de recursos suprasegmentales (A. Briz Gómez 1998:92) y reflejan por vía discursiva la actitud y el posicionamiento del hablante ante sus textos.

Como podemos advertir luego del análisis, la acumulación de varios fenómenos -más que uno u otro en particular- confiere al texto una impronta de expresividad y permite detectar un alto grado de involucración afectiva. Al desplegar emoción, sea ésta de carácter positiva o negativa, el hablante busca la empatía, la solidaridad y la comprensión del interlocutor y, de este modo, contribuye al logro de la armonía esencial de las interacciones cooperativas.

El lenguaje figurativo y la polifonía en la expresión de emociones

En la Muestra 2, las emociones positivas -ternura, añoranzas del pasado, admiración- se funden con las negativas -rechazo, bronca, resentimiento- y conforman un texto altamente expresivo.

Muestra 2 [Miguel Angel Solá en Esto que pasa]

E: [1]... Uno se engaña imaginando que lo que nos pasa es único, irrepetible, inédito y singular, ¿no, Miguel?
MAS: [2] Es que es verdad que nos pasa lo inédito, lo irrepetible y lo singular [...]
[3] te das cuenta de que existe otra potencialidad en el universo,
[4] que estamos gastando este tiempo divino, este tiempo maravilloso que es la vida, en la pelea sin cuartel por sacarnos de encima las sanguijuelas, los vampiros, que nos están chupando la sangre, la energía de vivir y la alegría simple.
[5] Ayer vi ´Como agua para chocolate´,
[6] una película que, a mí, me pareció naïf, entrañable.
[7] Pero me hizo acordar de una cosa:
[8] fijate cómo el poder del cine, de golpe, me llevó a un jueguito que hacía cuando vivía en la calle Arenales, en un departamento que alquilaba mi papá, de tres ambientes, y que tenía cocina eléctrica.
[9] Yo me acuerdo que jugaba a tirar agüita, porque se hacían pelotitas y caían a los costados.
[10] Vi eso en la película y empecé a llorar, no una cosa desconsolada de tiempo perdido sino de tiempo recuperado.
[11] Se vino mi tiempo de golpe en mi interior ¡y me dio una energía, una cosa vital! [12] Necesitaba escribir,
necesitaba soñar,
necesitaba seguir recreando,
necesitaba seguir haciendo proyectos.
[13] Pero algo elemental, un recuerdo, algo que trasvasó desde una película.
[14] O sea, lo bello y lo importante, cosas que son pequeñas, cosas que son intransferibles porque las ha vivido uno pero otro no.
[15] Vi esa imagen y me acordé de golpe de mi persona, a los 6 años, jugando con el agüita arriba de la cocina,
[16] haciendo correr las bolitas de agua arriba de la hornalla.
[17] Me dio otra vida más
E: [18] Dijiste ¨me dio energía¨. ¿Es algo que te problematiza la falta o el exceso de energía?
MAS: [19] ... Nos han corrido,
[20] han intentado castrarnos,
[21] nos han quitado el micrófono de la boca,
[22] nos han quitado la posibilidad de decir lo que queremos.
[23] Algunos, con obstinación, hemos tratado de darle para adelante,
[24] creyendo que era necesario, por lo menos, que se supiera una opinión más de todo esto.
[25] A mí me problematiza cuando encuentro que me siento bajo de energía, falto de energía.
[26] Pero lo que sí creo es que el acto creativo elimina la frustración. Después vienen otras.
[27] Pero si respondés con un acto creativo y el acto creativo es la vocación de uno, es ese lugar que no se cambia por nada.
[28] ¿Conocés la parábola de la pulga prudente?
[29] Cuenta cómo el domador de pulgas se encarga de domarlas:
[30] las agarra,
[31] las pone en un cubo de cristal, no les dice que es de cristal y las deja jugar ahí.
[32] Entonces, la pulga salta, no ve el cristal y pega y cae.
[33] El domador calcula que con cien golpes, la pulga está domada.
[34] Y es verdad, no se equivoca: la pulga está domada.
[35] Entonces la ata a un aradito, en una barraca, para que muestre cómo tira el carrito y, efectivamente, no se equivoca.
[36] Hasta que la pulga recuerda que es pulga.
[37] De repente, fuera del cubo, ya en libertad, la pulga salta y recupera, como el hombre, su gloriosa verticalidad.
[38] Al hombre lo encerraron en la tumba invisible del tabú, de la religión, del miedo
[39] y, a la pulga, el domador la colocó en el cubo de cristal.
[40] Pero yo creo que el espíritu humano –y esto lo digo por aquello de la falta de energía de algunos jóvenes-, que las conciencias no estás vacías, están despiertas.
[41] Y es después que se buscan respuestas
[42] y se tiene un montón de preguntas que se van quedando adormecidas,
[43] porque la vida, esa resaca de la vida que nos muestran, te está diciendo: ¨Todo es inconmovible. Todo va a ser así. Si éste afana, ¿por qué no voy a afanar yo?¨
[44] Sobre todo en un país que se especializa en desesperar a la gente joven.
[...]
E: [45] Hay una elección tuya vital, deliberada, en agruparte –cada vez que podés- para trabajar en equipo. ¿Qué hace que profundices tu relación con tus compañeros?
MAS: [46] Me siento mucho más feliz porque, después de cada reunión con los demás, me voy siendo más.
[47] Me llevo partes de cada uno que van generando en mí otras formas de pensamiento, otros criterios, otros aspectos.
[48] Me siento mucho mejor
[49] y, además, creo que no hay una obra que un hombre solo pueda terminar.
[50] Creo que nosotros hablamos para los seres humanos, desde los seres humanos, en los seres humanos, con los seres humanos
[51] No hablo solamente del actor: hablo de todas las personas que necesitan comunicarse con los demás.
[52] Para hablar del ser humano tenés que conocerlo y si lo transitás, compartís momentos, aspectos, pensamientos y te cotejás, creo que crecés y la tarea se completa mucho mejor.

Como en la muestra anterior, se observan referencias a la situación espacial, temporal y modal, con descripciones en las que proliferan los detalles cuando el hablante recuerda una anécdota de su infancia al ver la película ´Como agua para chocolate´ en [8]. Otro recurso que contribuye a canalizar la emoción proviene del terreno de la morfología: se trata de la utilización de formas diminutivas –como jueguito, agüita, pelotitas, bolitas en [8], [9], [15] y [16]-. Estos canalizadores de emoción positiva[14]indican la involucración afectiva del hablante, quien asigna subjetivamente un matiz axiológico a las piezas seleccionadas a través de la asociación con un juicio de valor –que oscila entre la polaridad bueno/malo- como el hablante corrobora en [14] al hacer alusión a sus recuerdos: ¨lo bello y lo importante, cosas que son pequeñas, cosas que son intransferibles¨.

La metáfora constituye un fenómeno de frecuente aparición en nuestro corpus. Se trata de un procedimiento cognitivo que permite comprender un concepto en términos de otro y al mismo tiempo transmitir una serie de contenidos inferenciales ausentes en otro tipo de construcciones[15]. Algunas expresiones metafóricas que observamos son las siguientes: estamos gastando la vida en una pelea sin cuartel en [4], sacarnos de encima las sanguijuelas, los vampiros, que nos están chupando la sangre en [4], han intentado castrarnos en [20], el hombre encerrado en la tumba invisible del tabú en [38], la parábola de la pulga prudente desde [28] a [37] con la pulga y el domador -en clara alusión al hombre y al opresor- como personajes centrales, preguntas que se van adormeciendo en [42], entre otras. El análisis parece revelar que el hablante recurre a la utilización de lenguaje figurativo para expresar emociones negativas con el objetivo de atenuar el impacto en el interlocutor y la audiencia. En efecto, el sujeto alude en forma indirecta al victimario a través de la metáfora: se presenta emocionalmente involucrado e irradia la imagen de la víctima de las circunstancias que reproduce –se identifica con la pulga-. Introduce el intertexto como soporte argumentativo, pues utiliza este recurso para materializar una denuncia al tiempo que propone un desafío: anticipa el triunfo de la libertad y la pluralidad de ideas por sobre la represión o la opresión de las consciencias –he aquí la función de justificación del intertexto que respalda su posición-. La utilización del presente simple en la reproducción de la parábola obedece a su intención de otorgar realismo a la historia y destacar su vigencia. La ironía también está presente en este fragmento discursivo que posee una función ejemplificadora en la argumentación del hablante: en alusión a los tiempos de censuras y represión, la pulga parece haber sido doblegada por el domador pero al salir del sistema que intentó moldearla, recobra su libertad y sus características propias. El trasfondo compartido entre hablante y oyente permite que esta historia actúe como un elemento desplazador del sentido. Es precisamente la separación y el alcance de esta separación entre lo expresado y lo intencional lo que convierte a la ironía en una estrategia de indireccionalidad -el tema no se expresa abiertamente- que provoca efectos diversos: descalifica y ridiculiza al opresor al tiempo que establece una complicidad con el interlocutor[16].

En [40], el hablante evoca otras voces a las que refuta por medio del recurso de la negación y la presentación de un punto de vista divergente cuando afirma: ¨yo creo que las conciencias no están vacías, están despiertas¨. Utiliza una aserción mitigada –yo creo- y la negación polémica como un patrón de ruptura para refutar la proyección hipotética de la voz del adversario[17]. De este modo, cuestiona la legitimidad del argumento contrario y lo descalifica al presentar el argumento opuesto: logra de este modo afirmar su posición, materializar una denuncia y oponer resistencia ante un intento de dominación. Éste y otros procedimientos de refutación de la voz del oponente materializan la dimensión polémica del discurso en el enfrentamiento nosotros-ellos (T. van Dijk 1997:97).

La utilización del se reflexivo otorga al texto un matiz impersonal en [41] y [42] –Y es después que se buscan respuestas y se tiene un montón de preguntas que se van quedando adormecidas- al tiempo que provee un marco para la canalización de emociones negativas -indignación, bronca, resentimiento- en [43] y [44], cuando el sujeto denuncia irregularidades o injusticias (corrupción, desesperanza, desilusión) a través de valoraciones negativas de aspectos globales del funcionamiento social en el país –porque la vida, esa resaca de la vida que nos muestran, te está diciendo: ¨Todo es inconmovible. Todo va a ser así. Si éste afana, ¿por qué no voy a afanar yo?¨ Sobre todo en un país que se especializa en desesperar a la gente joven¨. Nuevamente se observa la evocación de voces hipotéticas o anónimas que cumplen la función pragmática de introducir otros puntos de vista, de los que el hablante elige distanciarse por medio de piezas léxicas desvalorizadoras, como se observa en [44].

La repetición monológica cumple la función de reforzar argumentativamente la conclusión a la que va dirigida la intervención, como se observa en [12] -Necesitaba escribir, necesitaba soñar, necesitaba seguir recreando, necesitaba seguir haciendo proyectos- y [19]-[22] -Nos han corrido, han intentado castrarnos, nos han quitado el micrófono de la boca, nos han quitado la posibilidad de decir lo que queremos-. Cuando el hablante repite una estructura sintáctica, reelabora lo que está diciendo, amplía y otorga matices en función de la selección léxica que realiza y revela así su estado emocional. Además, el sujeto recurre a la valoración de los actos de habla por medio de modalizadores yselecciones pronominales que reflejan la constante manifestación de actitud y su posicionamiento ante lo afirmado, como observamos en [2] -Es que es verdad que nos pasa lo inédito, lo irrepetible y lo singular-, [23-24] -Algunos, con obstinación, hemos tratado (nosotros inclusivo) de darle para adelante, creyendo que era necesario, por lo menos, que se supiera una opinión más de todo esto-, [26] -lo que sí creo (1ra. persona singular) es que el acto creativo elimina la frustración- y [52] -Para hablar del ser humano tenés que conocerlo y si lo transitás (2da. persona singular), compartís momentos, aspectos, pensamientos y te cotejás...-. Estas formas intensificadoras que intentan reforzar la verdad de lo expresado son modos de valorar pero también de persuadir e influir en el interlocutor y la audiencia –he aquí su efecto suasorio-. El hablante, movido por el deseo de hacer más expresiva la comunicación, realza ciertos elementos de la misma (A. Briz Gómez 1998:114) y recurre a matices que se anexan a través de las expresiones señaladas. La modalización valorativa es la expresión del punto de vista del enunciador con respecto a su enunciado: este recurso posibilita la emergencia de un sujeto responsable de la enunciación, que personaliza el texto a través de opiniones y actitudes reveladoras de emociones.

La metáfora hiperbólica -del tipo de me moría de la risa- constituye, en términos llanos, una exageración y se observa en [46] -después de cada reunión con los demás, me voy siendo más- y en [47] -Me llevo partes de cada uno-. Asimismo, abundan los lexemas intensificados, como en [46] –me siento muy feliz-, –me voy siendo más- y [48] -me siento mucho mejor-.

En síntesis, en la muestra supra se observan tres aspectos cruciales que sustentan el discurso: en primer lugar, la estructura argumentativa -la ordenación y encadenamiento de los argumentos y la tesis que el hablante defiende-; en segundo lugar, la utilización de procedimientos metafóricos que se extienden en el texto; finalmente, el resultado irónico del contraste suscitado entre lo expuesto abiertamente y los significados implícitos a través de la analogía entre la pulga y el hombre.

La tonalización como marcador de emoción

En la Muestra 3 predominan diferentes emociones positivas -admiración, afecto, respeto, aprecio- que se canalizan a través de la selección léxica, la metáfora, los diminutivos, los modalizadores, el discurso directo y la tendencia a la personalización del yo. En este apartado, focalizamos nuestro interés en las estrategias retóricas de intensificación o atenuación[18] en la puesta en escena de emociones positivas y negativas.

Muestra 3 [Mercedes Sosa en Testimonios]

E: [1] Mercedes... usted es de un origen... de una familia humilde ¿no es cierto?
MS: [2] Muy humilde. Muy humilde y con muchos problemas de carencias...
[3] ... Tuvimos carencias materiales, pero tuvimos la suerte, tanto yo como mis hermanos, de tener unos padres de esa calidad humana ¿no?
[4] Mi madre salía a lavar.
[5] Ella no quería que nosotros ni cuidemos los hijos de otros ni nada.
[6] Ella salía a lavar para darnos de comer y mi hermana Chocha, que era mayor que yo, nos cuidaba.
[7] SÍ... hemos tenido pobreza, pero hemos tenido mucho amor en la casa...
[...]
E: [8] Su padre fue un gran trabajador también ¿no?
MS: [9] Mi papá es un... era un gran hombre.
[10] Mi papá era un hombre que se fue durante 23 días a pie desde donde nosotros vivimos frente al parque 9 de Julio para conseguir trabajo en el ingenio Guzmán.
[11] Y consiguió a los 24 días un trabajo en el peor lugar que hay, que es la jabalera.
[12] Es el lugar donde se alimenta la chimenea del ingenio.
[13] Es el lugar que en invierno puede ser accesible, pero en el verano de Tucumán era desastrozo...
[14] Un infierno...
[15] Mi padre sufrió ese infierno, y bueno, tenía que mantener a su familia.
[16] Hasta que un tío mío le consiguió un trabajo en el Ministerio de Trabajo y Previsión.
[...]
[17] Fue una cosa como signada, marcada.
[18] Yo estuve en Auschwitz
[19] y yo entré con mi vestidido corto y mi ponchito
[20] y dijeron: ¨Es como Edith Piaf o Bessie Smith¨,
[21] ¨Sale al escenario como Bessie Smith¨.
[22] Delgadita era, y sin nada de adorno casi ¿no?
[23] Fue muy importante para mí esa gira.
[24] Sentí que explotaba de alegría...
[...]
E: [25] ¿Usted le da gracias a la vida Mercedes?
MS: [26] Yo le doy gracias a la vida porque,
[27] NO yo, en realidad TODOS le deberíamos dar gracias a la vida.
[28] Contra la muerte la vida,
[29] y la vida, Dr. O´Donnell, todos los días, cuando nos levantamos, y cuando tenemos vida, cuando no nos duele nada,
[30] todos deberíamos agradecer a la vida... [...] ...
[31] ¡Cómo no voy a agradecer a la vida!
[32] Una persona tan marginada como estuve marginada yo...
[33] Una persona que se ha tenido que ir con dos maletas y un bombo a ver qué pasaba con ella en Europa
[34] y lo único que tenía era dinero para sobrevivir, pero sin el canto hubiera sido un drama mi vida, sin cantar.

Laintensificación es un procedimiento lingüístico que imprime mayor fuerza al acto discursivo y se logra mediante recursos morfológicos, sintácticos, léxicos y fonéticos. Algunos operadores de intensificación que denotan la actitud del hablante se observan en [2] -Muy humilde. Muy humilde y con muchos problemas de carencias-, [3] –unos padres de esa calidad humana- y [7] –SÍ, hemos tenido pobreza, pero hemos tenido mucho amor en la casa-. Sostenemos que una de las finalidades pragmáticas de la intensificación es mostrar la emoción del hablante: el discurso afectivo, en su afán por realzar la expresión, crea designaciones para hiperbolizar la idea de intensidad. Cabe señalar que es posible intensificar tanto lo positivo como lo negativo: en ambos casos, la intensificación se utiliza como estrategia argumentativa para defender una determinada posición. La intensificación, entonces, es un realce pragmático de carácter estratégico que posibilita la transmisión de los sentimientos del hablante. Como afirma A. Briz Gómez 1998:127, permite manipular tanto lo dicho, el contenido proposicional y conceptual –en el nivel del enunciado- como el decir, la fuerza ilocutiva de un acto, el punto de vista que el hablante manifiesta ante lo dicho –en el nivel de la enunciación-[19].

Otros recursos canalizadores de emoción son la repetición monológica en [11], [12] y [13] –el peor lugar que hay, que es la jabalera; es el lugar donde se alimenta la chimenea del ingenio, es el lugar que en invierno puede ser accesible...-. Observamos la selección de términos valorizantes y laudatorios en relación con la figura del padre –Mi papá es... era un gran hombre en [9], donde se desliza un acto fallido que revela el status de la figura evocada en el sujeto-, la presencia de la metáfora en [14] –un infierno, en alusión a la jabalera-, y la metáfora hiperbólica en [24] –Sentí que explotaba de alegría-. A través del uso mitigado de algunos lexemas que se materializa en la diminutivización en [19] y [22] –mi vestidito corto y mi ponchito, delgadita era...-, el sujeto recupera el recuerdo y utiliza disparadores emotivos que indican involucración afectiva. Al citar las voces de aquellos que se referían a su persona mediante la utilización del discurso directo en [20] y [21] –y dijeron: ¨Es como Edith Piaf o Bessie Smith¨, ¨Sale al escenario como Bessie Smith¨-, el hablante las imita y las reproduce en el nuevo escenario discursivo. Se produce así un desdoblamiento del yo que reflexiona sobre sí mismo a partir de los comentarios formulados por otros: el sujeto se observa desde el punto de vista o perspectiva de otros hablantes.

En [26] –Yo le doy gracias a la vida- se observa la utilización de la primera persona del singular como un marcador emotivo. Esta tendencia a la personalización del yo realza al sujeto y objeto de la enunciación: el hablante maximiza su papel en la conversación de acuerdo con sus objetivos. En [29] -cuando nos levantamos, y cuando tenemos vida, cuando no nos duele nada- el uso metonímico de la primera persona del plural contiene valores estilísticos de afectividad. La metonimia refiere al desplazamiento semántico que culmina en una generalización: el hablante utiliza la primera persona del plural pero el referente extralingüístico no se hace ostensible en el texto. El sujeto se siente unido afectivamente a sus semejantes pues utiliza el pronombre con una extensión amplia, aunque en realidad hace alusión a sí mismo. Además, la modalización se manifiesta en [27] y [30] –TODOS le deberíamos dar gracias a la vida; todos deberíamos agradecer a la vida- acompañada por verbos psicológicos -del tipo de agradecer, respetar o admirar-, que canalizan la emoción de un modo lexicalizado. La negación enfática en [27] –NO yo, en realidad TODOS...- y las pausas frecuentes reflejan la constante manifestación de actitud y toma de posición afectiva ante lo afirmado.

El carácter exclamativo de la interrogación retórica en [31] -¡Cómo no voy a agradecer a la vida!- pone de manifiesto un significado modalizado que otorga fuerza expresiva y cumple la función de brindar refuerzo y soporte argumentativo a la posición defendida. En las emisiones siguientes –[32] Una persona tan marginada como estuve marginada yo y [33] Una persona que se ha tenido que ir con dos maletas y un bombo a ver qué pasaba con ella en Europa- se observa el fenómeno de objetivización del yo. El lenguaje permite este desdoblamiento reflexivo entre yo y un sintagma nominal -´una persona´- y facilita el pensamiento y el discurso del sujeto sobre sí mismo desde una perspectiva diferente[20].  

Conclusiones

Gracias Pepe, porque siempre... bien, en el fondo, uno hace psicoanálisis cuando tiene unas conversaciones de este tipo y se siente muy descansado...
(Joan Manuel Serrat en Esto que queda)

Hemos analizado los fragmentos interactivos supra en los niveles macro y microtextual, y hemos abordado la perspectiva discursiva y los diferentes componentes de la producción lingüística en busca de aquellos rasgos que den cuenta de la emotividad y expresividad en el corpus en cuestión.

Se ha advertido la proliferación de recursos tendientes a canalizar la emoción del hablante en la verbalización lingüística. Del amplio espectro de fenómenos, destacamos la conceptualización metafórica de eventos, la abundancia de textos polifónicos, las estrategias evaluativas, un variado repertorio de esquemas de discurso referido que producen movimientos de identificación, proximidad y distancia entre el hablante y su texto -además de la disposición subjetiva de la información, las numerosas interjecciones y frases exclamativas y los variados recursos expresivos de naturaleza léxica y semántica-. La modalización valorativa como expresión del punto de vista del hablante constituye otro recurso que pone de manifiesto su proyección emotiva: tales valoraciones de eventos -la reconstrucción de datos fácticos y los personajes que intervinieron, el lugar que ocupa un determinado hecho en la estructura de relevancias o ´estructura jerárquica´ del sujeto, el sentido particular que algunos actos tuvieron para el entrevistado, lo que significaron, los estigmas que crearon- facilita la emergencia de un sujeto responsable de la enunciación, que personaliza el texto a través de opiniones y actitudes fundadas en los valores, saberes y certezas que el interpelado comparte con su interlocutor y con la audiencia. Predomina la modalidad instructiva -el hacer-saber- pues se busca generar determinadas conductas en la audiencia. En suma, la selección de estos paradigmas se constituye en estrategias de subjetivización que transforman a estos textos en un discurso expresivo par excellence. Quedan varias aristas por explorar, pues todo texto es polisémico y admite una multiplicidad de lecturas que dependen de la naturaleza de las preguntas que se formula el analista. Nuestro análisis ha intentado desentrañar la perspectiva discursiva-pragmática, esto es, cómo los enunciados se vertebran y se disponen jerárquicamente en función de la intención ´emotiva´ del hablante. Hemos comprobado que los mismos recursos pueden canalizar emociones positivas o negativas, ya que el contexto en el que se encuentran provee la carga adicional de sentido para otorgar un valor u otro a términos que a priori son neutros o poseen un valor opuesto.

En suma, como hemos tratado de demostrar en estas páginas, la subjetividad emerge en tiempos de globalización, invade el espacio al tiempo que multiplica los escenarios y las voces. El discurso de la entrevista autobiográfica –en el umbral entre público y privado- con su mise en scène, sus matices instructivo y político, sus perspectivas laberínticas y su efecto catártico, fomenta el arte del vínculo al tiempo que estimula el pensamiento, la reflexión y la memoria en estos días de temores y resistencias, de abrumadora monotonía e incertidumbre mediática.

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Convenciones de transcripción

Se utiliza el constructo teórico emisión en referencia a toda instancia de predicación, esto es, a todo segmento discursivo que contiene un verbo nuclear o principal, con o sin cláusulas subordinadas. Para facilitar su localización, las emisiones constitutivas de los fragmentos en análisis se han enumerado en forma consecutiva. Hemos adaptado las convenciones de transcripción de D. Tannen 1994, que se detallan a continuación:

/,/ Pausa breve (½ a 1 segundo)
/.../ Pausa larga (más de 2 segundos)
[ ] Superposición de las emisiones de los participantes
á Entonación ascendente en la palabra que precede
/./ Entonación descendente
/!/ Entonación exclamativa
/mayúscula/ acento enfático
/¨...¨/ cita directa
/(?)/ palabras cuya transcripción es incierta

[1] El presente trabajo forma parte de una investigación más extensa titulada Hacia una retórica de los discursos de los massmedia (1998-2001), Universidad Nacional del Comahue, Argentina. Programa de Incentivos a la Investigación del Ministerio de Cultura y Educación de la Nación. Una versión preliminar fue presentada en el VIII Congreso de la Sociedad Argentina de Lingüística “Las teorías lingüísticas frente al nuevo siglo” (2000). Universidad Nacional de Mar del Plata. Mar del Plata. Argentina.

[2] En los últimos años, el interés en la función expresiva del lenguaje se ha visto reflejada en los contenidos de publicaciones específicas tales como Text 1989 que aborda el tópico en su número temático ¨The pragmatics of affect¨ y Journal of Pragmatics 1994 que destaca el tema en su número especial ¨Involvement in language¨.

[3] La conceptualización de la emoción, esto es, la codificación lingüística de una representación mental, no constituye el foco de interés en este trabajo. Nos interesa mostrar la expresión de emociones por vía discursiva sobre la premisa de que el lenguaje refleja la afectividad del sujeto a través de recursos directos (términos y expresiones lexicalizadas) e indirectos (convergencia de fenómenos que permiten inferir su estado emocional).

[4] A. Damasio (1994:159) distingue entre sentimiento y emoción. Considera al sentimiento un término general que comprende tres sub-tipos: (1) sentimientos de emociones universales básicas (felicidad, bronca, tristeza, miedo, desagrado), (2) sentimientos de emociones universales no innatas, que son variantes de los sentimientos básicos: euforia y éctasis son variantes de felicidad, melancolía es una variante de tristeza, por ejemplo, y (3) sentimientos de fondo (background), relacionados con el estado de ánimo de una persona. En este trabajo, los términos ´emoción´, ´sentimiento´ y ´expresividad´ se utilizan en forma intercambiable para hacer alusión a una reacción afectiva intensa que invade el psiquismo y se traduce en variadas formas de expresión. Las emociones fundamentales son: la alegría, la pena, el miedo, la cólera, el amor y el odio.

[5] Los rasgos paralingüísticos o paraverbales comprenden el tono de voz, la entonación, las pausas, los silencios y los sonidos tales como suspiros, llanto, risa;los extralingüísticos refieren a las miradas, los gestos, la postura, la distancia física, el contacto visual que se establece entre los hablantes. Si bien el presente trabajo focaliza su interés en los aspectos lingüísticos, sostenemos que tanto el lenguaje paralingüístico como el extralingüístico constituyen sistemas semióticos que contribuyen de manera efectiva a la manifestación de las emociones en el discurso.

[6] A. Foolen (1997:23) distingue entre un uso conceptual y un uso expresivo del discurso que se manifiesta en el terreno sintáctico. El primero genera operaciones cognitivas que resultan en conceptualizaciones de contenido proposicional tales como las que se ejemplifican a la izquierda. El dominio expresivo es derivado del dominio cognitivo y es compatible con el uso epistémico del lenguaje, tal como se observa en los ejemplos de la derecha.

 Sobre la base de que las ideas y las emociones tienen un status neurológico diferente, tiende a pensarse que existe divergencia en los modos de canalización: se instaura así la dicotomía cognición-emoción. Si bien reconocemos las diversas formas de conceptualización y expresión, consideramos que tanto la función intelectual como la expresiva son constitutivas del discurso y ostentan un carácter indisociable.

[7] La metodología cualitativa que se aplica en la investigación se basa en los lineamientos propuestos por A.L. Strauss y J. Corbin (1994), quienes proponen el desarrollo de conceptos e intelecciones a partir de los datos, no su recolección a fin de evaluar modelos, hipótesis o teorías preconcebidas. Las perspectivas teóricas esbozadas se complementan con otros ejes de las corrientes analíticas actuales, entre los que se destacan los modelos cognitivos de producción y percepción del discurso, los modelos de coherencia y esquemas mentales (S. Stoddard 1991, M.A. Gernsbacher y T. Givón 1992, T. Givón 1995, C. Goodwin 1995), que constituyen paradigmas centrales ya que se focalizan en los procesos subyacentes a la producción discursiva. La riqueza de matices y la profundidad de los ´testimonios´ recogidos permite desplazar nuestro foco de atención hacia un análisis crítico de tal discurso (N. Fairclough 1995, T. van Dijk 1999). Toda narrativa personal contiene mistificaciones y manipulación introducidas por el propio sujeto para construir una imagen unificada y coherente de su personalidad. Este hecho resulta significativo para la interpretación del contexto social o cronotopo sociológico del sujeto, y permite llegar a comprender la relación entre el individuo y su grupo social.

[8] La narrativa personal ha recibido varias denominaciones en la bibliografía contemporánea. Algunas de ellas son: (autobiographical) narrative (D. Schiffrin 1996), life story (C. Linde 1993), first-person account (of personal experience) (M. Bamberg 1997). En este trabajo, utlizamos los términos relato autobiográfico y narrativa personal en forma indistinta para establecer la diferencia con la historia de vida (término que se utiliza en el campo de la antropología) y el testimonio (de frecuente uso en la jerga periodística).

[9] El término ´posicionamiento´ (positioning –G. Davies y R. Harré 1990- , footing –E. Goffman 1981, D. Tannen 1993-) se relaciona con la identificación de una posición simbólica construida por vía discursiva y la alineación con otras posiciones. En las corrientes del Análisis de la Conversación y la Etnografía del Habla, se utiliza para señalar el vínculo entre la identidad del hablante y los conflictos que tienen lugar en el proceso de elaboración interdiscursiva.

[10] Otros programas televisivos que se ajustan al formato de la entrevista testimonial son Kpsulla, troesma, @badi.com, Historias debidas, Paradojas, (SIC), entre los muchos que ofrece la televisión argentina. Este periodismo intimista privilegia la palabra sobre la imagen e intenta fomentar la acción lingüística del invitado ´de adentro hacia afuera´ con un ritmo pausado y reflexivo. Escoge personajes con una historia, que puedan relatar experiencias que les sirvan a otros y hablar de lo que sienten. Jesús Quintero, quien se define como un investigador de la condición humana, ha desarrollado este estilo en su paradigmático ciclo El perro verde. Otros programas de entrevistas con estas características son Sotto voce, que se emite en Italia y (Jaime Bayly) producido en Estados Unidos. Diferentes aspectos lingüísticos y ejes conceptuales se han abordado sobre este corpus en M.P. Massi 1998, 1999a, 1999b, 2000, 2002.

[11] Transcripción de entrevistas compiladas en Eliaschev P. (1996) Esto que queda. Voces e ideas de fin de siglo. Buenos Aires: Editorial Sudamericana.  

[12] En el ciclo radial se observa una interacción en la que predomina la construcción conjunta de significados con la involucración afectiva y efectiva del entrevistador -se trata de una situación ´democrática´ en la que se negocian significados en forma permanente-, mientras que el ciclo televisivo que provee las muestras ofrece una interacción en la que se observa únicamente la subjetividad del entrevistado -el rol del entrevistador es el de conductor, guía o moderador, pues no emite juicios o valoraciones por lo que se constituye en un ´medio´ para obtener la opinión del personaje-. Un análisis detallado de los procedimientos de elicitación utilizados para motivar la acción lingüística del entrevistado en la interacción mediática se ofrece en M.P. Massi 2000.

[13] La perspectiva global tiene en cuenta la unidad comunicativa en su conjunto, su estructura, su contenido general y su anclaje pragmático. La perspectiva local considera los elementos lingüísticos que conforman el texto, la forma de los enunciados y las relaciones establecidas entre ellos para formar secuencias.

[14] De acuerdo con el contexto, el fenómeno de diminutivización puede referir aspectos emocionales positivos (tal como se ejemplifica en la muestra 2) o negativos. Por ejemplo, en una situación determinada, el diminutivo agrega un matiz despectivo a las siguientes expresiones: Es una mujercita/mujerzuela muy peculiar, o Tiene un geniecito de aquellos. De un modo similar, los aumentativos pueden conllevar connotaciones positivas (es un personajón en mi vida, es un padrazo/una madraza, un tipazo) o negativas (es un plomazo, dio un portazo al salir) (C. Inchaurralde 1997). 

[15] La metáfora es más que un recurso de la imaginación poética pues impregna la vida cotidiana, no solamente el lenguaje sino el pensamiento y la acción. Nuestro sistema conceptual ordinario, en términos del cual pensamos y actuamos, es fundamentalmente de naturaleza metafórica (G. Lakoff y M. Johnson 1980:39). Según Aristóteles, la metáfora consiste en ´transferir a un objeto el nombre que le es propio a otro´ y su mecanismo de producción radica en la capacidad mental de establecer una analogía entre la imagen de un elemento y la imagen de otro que, al ponerse en contacto, proporcionan una nueva mirada sobre la realidad. El atractivo de este recurso se basa en la complicidad que se crea entre el hablante y el oyente, quienes deben compartir mundos implícitos, condición sine qua non para la reconstrucción de la interpretación adecuada.

[16] La ironía es un proceso de significación que forma parte de la polifonía, pues el hablante evoca otra voz y establece proximidad o distancia al tiempo que muestra su actitud respecto de la misma. La expresión irónica prevee la complicidad entre el hablante y el interlocutor ya que es mucho más lo no dicho que lo dicho: su interpretación exige una serie de conocimientos sobre el mundo, sobre el hablante, sobre la relación entre hablante y oyente, como así también la interpretación de un complejo entramado de elementos implícitos y explícitos. G. Reyes 1994:54-56 postula que quien dice algo irónicamente se desdobla: adjudica un punto de vista a un ser ficticio, un alter ego que, por lo general, se parece a personas reales, quienes quedan así ridiculizadas. 

[17] M. Bajtín 1981 [1995] destaca el carácter heteroglósico del lenguaje sobre la base de su fundamentación dialógica, esto es, la multiplicidad de lenguajes y puntos de vista presentes en cada enunciado. El hablante evoca y atrae a su discurso una diversidad de voces (la propia –de otro tiempo y espacio- o voces ajenas ausentes y anónimas). Éstas aportan puntos de vista y perspectivas con las que el hablante puede coincidir, estar muy próximo o bien distanciarse. Por esta razón, la polifonía es una noción que cuestiona la unicidad del emisor y permite la diversidad de voces en los textos (O. Ducrot 1984). En nuestro corpus, el fenómeno señalado se denomina el ´no´ de refutación o negación de la palabra del otro; aparece al inicio de un enunciado o bien precede a un constituyente verbal o nominal al que se niega.

 

[18] La tonalización comprende la utilización de elementos estilísticos que contribuyen a codificar un determinado significado con la intención de llamar la atención del interlocutor, guiar su proceso inferencial y orientarlo en el procesamiento de la información. Estas piezas funcionales comprenden recursos tales como la mitigación y la enfatización (M.L. Pardo 1996:143). Los recursos lingüísticos con función mitigadora –utilización de la 3ra. persona, impersonal (con se), pronombres neutros, modo subjuntivo o condicional, nominalizaciones, ausencia de connotación evaluativa (grado 0), pasivas, actos de habla indirectos, diminutivos, infinitivos- restan carga semántica y fuerza al elemento que mitigan mientras que los reforzadores –utilización de la 1ra. persona singular, referencias explícitas, actos de habla directos, aumentativos, elementos intensificadores de actitud- cumplen la función contraria (B. Lavandera 1985, M.L. Pardo 1996).

[19] Otros lexemas intensificadores son: super-, re-, requete-, mucho-, muy pero muy-. Además, recursos léxicos tales como la repetición -Es simpática simpática [+]- o lexemas marcados semánticamente con el rasgo [+ intenso] –terrible, genial, increíble, espantoso- confieren un matiz afectivo al texto en el que se utilizan. Entre los recursos suprasegmentales se destacan la curva melódica, el tono, la pronunciación con marcación de sílabas (es IN-SO-POR-TA-BLE [-], SEN-SA-CIO-NAL [+]) y el alargamiento vocálico (está riquiiiiiiiiiisimo [+]). Las onomatopeyas también tienen valor intensificador (por ejemplo, -zas se utiliza para significar una acción rápida, páfate hace alusión a un golpe fuerte). Todos estos recursos se utilizan para canalizar emociones positivas y negativas: con la apropiada aclaración contextual, es posible asignar un valor u otro a términos que a priori son neutros o poseen un valor opuesto. Es preciso recordar que tanto el significado de una expresión como su función dependen de la situación comunicativa en que se hallan inmersos.

[20] Este desdoblamiento reflexivo pone de manifiesto la capacidad del lenguaje y del pensamiento de constituir un objeto que permite al sujeto observarse a sí mismo. Al respecto, E. Goffman 1986 sostiene que uno de los medios de que dispone el hablante para crear un discurso dinámico consiste en dividirse en dos o más egos, procedimiento lingüístico que le permite atribuir a su yo las aseveraciones relacionadas con su propia existencia y proyectar roles hipotéticos en su interlocutor. Esta aparente neutralización o cancelación del sujeto enunciador y su reemplazo por sintagmas nominales o expresiones definidas en alusión a sí mismo permite al hablante sostener más de un punto de vista en un discurso. Por su parte, J. Lacan 1979 define este fenómeno como un proceso de disyunción del yo, una relación dual, un desdoblamiento del sujeto en espejo, una oposición inmediata entre el yo consciente y su otro yo, en un juego de reflejos que establece la división de la conciencia del hablante. En relación con este tema, O. Ducrot 1984 puntualiza que este desdoblamiento del sujeto le permite formular autocríticas y expresar el diálogo interior. Para más precisiones acerca de este fenómeno, ver M.P. Massi 1998a:83-85.

 
     
   
 

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ISSN 1666-3519 - Copyright© 2001 - Año 2 Número 3 2003