Zapata no tiraba a ser presidente como todos los demás.
El lo que quería era que fuéramos libres pero nunca seremos libres,
eso lo alego yo, porque estaremos esclavizados toda la vida.
¿Más claro lo quiere ver? Todo el que viene nos muerde,
nos deja mancos,
chimuelos, cojos y con nuestros pedazos hace su casa.
Y yo no voy de acuerdo con eso, sobre todo ahora que
estamos más arruinados que antes.
-Jesusa
El testimonio de Jesusa está claramente diferenciado como una voz dentro de un mundo que aunque no es escogido por el sujeto que habla, es al fin y al cabo, una voz que responde a fuerzas sociales más allá del individuo mismo. El personaje de Jesusa es la voz testimonial en el sentido completo de la palabra, a través de su propia narración. De la misma manera, el discurso de la novela también abarca una historicidad del testimonio, como el que encontraríamos en una obra biográfica plenamente investigada. Consecuentemente, la naturaleza biográfica y testimonial de esta obra, da voz a aquellos que no la tienen. En “Testimonio y concientización” George Yúdice establece que la misión del testimonio es “desenterrar historias reprimidas por la historia dominante, abandonar el yo burgués para permitir que los testimonialistas hablen por su cuenta, recrear el habla oral y coloquial de los narradores informantes y colaborar en la articulación de la memoria colectiva” (207). Partiendo de esta idea planteada por Yúdice, este análisis pretende retomar los elementos que determinan la representatividad y la heterogeneidad en Hasta no verte Jesús mío, para tratar de encajarlos dentro de esa noción de memoria colectiva, y así lograr entender como esa memoria colectiva se presenta a veces como un status viable para entender la producción cultural latinoamericana.
I.El personaje de Jesusa frente a una dimensión política y social.
Jesusa Palancares presenta la perspectiva de una mujer de clase social baja y su lucha por sobrevivir durante los periodos políticos y sociales más difíciles que se vivieron en México durante el siglo XX. Jesusa cuenta la historia de su vida como revolucionaria, sirvienta, espiritista evangélica, y finalmente como lavadora en barrios de clase media en la ciudad de México. Dentro de la idea de estética de la concientización vs. representación, George Yúdice opina que el testimonio es el resultado de la tendencia a valorizar la identidad de los grupos subalternos que luchan por “el reconocimiento y la reestructuración económica y social” (Testimonio yconcientización 208). El elemento testimonial de Hasta no verte Jesús mío da a los individuos como Jesusa una voz pública, aspecto que pone énfasis en la concientización. Es decir, la novela apunta a la adquisición de un conocimiento de sí y del mundo por parte del sujeto subalterno [Jesusa] a través del discurso de su propia experiencia. Dentro de su carácter testimonial y de ficción se cruzan las barreras, no solamente de lo real y lo ficticio, de la necesidad utilitaria y configuración imaginativa, sino que también se exceden los límites de los paradigmas establecidos de la representación.
La narradora de Hasta no verte Jesús mío no es una narradora autobiográfica ni una narradora ficticia, sino una voz articuladora híbrida que retiene el lenguaje, los puntos de vista y la personalidad de Jesusa. Una narradora que mantiene su autenticidad, a través de la manera de expresarse, mediante sus valores éticos y su manera de ver al mundo que la rodea. La voz de Jesusa tiene entonces la dimensión expresiva de una clase social y una época. Creo que existe un elemento concientizador en la voz de esta novela, ya que se plantea la creación de la solidaridad en la formación de una identidad, y en la representación de esa identidad. La situación de Jesusa representa la situación de un pueblo. Uno de los aspectos más significativos de esta novela es que el personaje de Jesusa, una anciana mexicana perteneciente al estrato social más bajo, habla explícitamente a un interlocutor, quien a través de la lectura del texto, se convierte en el lector en sí mismo, a quien le es transmitido un mensaje social, a través de un lenguaje codificado con toda una serie de valores sociales. Según Carlos Monsivais, Poniatowska registra la voz de la narradora, hasta cierta medida con un carácter casi épico, como la representación de la cultura de la pobreza, a través de la transformación del sufrimiento y la opresión en anécdotas representativas de una clase social (Monsivais 40). Dentro de este género de literatura, lo popular es intercambiable: “todas las desdichas menos una: la pérdida de la realidad” (Monsivais 41).
II.Jesusa: la representatividad y la heterogeneidad en la voz narrativa
Pero la realidad de esta novela tiene -como cualquier realidad- varias dimensiones: sociales, políticas, o feministas, establecidas mediante el discurso narrativo; específicamente, a través de las connotaciones del lenguaje y de expresiones usadas por la narradora. Un ejemplo sencillo, que representa una condición específica de la mujer mexicana del nivel social de Jesusa, es el uso y la connotación de las palabras buena y mala, las cuales contienen todo un código social. De acuerdo a los parámetros sociales mexicanos,en particular aquellos de la clase social a la que Jesusa pertenece, una buena mujer es sumisa, obediente y callada, mientras que una mala mujer es rebelde y desafiante. En otras palabras, una buena mujer es dócil a la autoridad de su padre o su marido. Jesusa afirma que después del incidente en el que le disparó a su marido en defensa propia, ella se volvió una mala mujer y Pedro, su marido, se volvió bueno, porque ya no le era posible tratarla como a una mujer sumisa; ella había sobrepasado las represiones atribuidas por el hecho de ser mujer. Ella recuenta que cuando su desesperación por el maltrato que le daba su marido la llevo a rebelarse, se dijo a sí misma: “Si yo no fuera mala, me hubiera dejado de Pedro hasta que me matara” (110).
A medida que avanza la narrativa, el lector se va envolviendo en una relación personal con la narradora. La personalidad de Jesusa es el producto de una realidad social y cultural, y sus relaciones con otros y su visión del mundo, demuestran esta realidad a lo largo de la obra. Toda esta realidad es transmitida a través de un lenguaje, de una jerga asociada con los campesinos y trabajadores que emigran del campo a la cuidad de México en busca de trabajo, al término de la revolución mexicana. El sentido de apropiación individual de esta jerga es particularmente intenso en las situaciones en que Jesusa discute acerca de la afección y el amor, siendo estos incidentalmente, los momentos de más desdicha en la vida de la narradora.
Emerge una pregunta en cuanto a Jesusa como sujeto representativo en este testimonio: ¿Qué es lo que unelos valores que Jesusa tiene sobre todos los aspectos de la vida (su charla prescriptiva sobre lo que se debe o no se debe hacer) con la recopilación y la descripción de lo que le ha sucedido a lo largo de su vida?Me parece que en este texto existe una dinámica en la manera en que se cuenta la historia, pues la narrativa misma hace las veces de mediadora entre el pasado que se recuerda y los juicios que la narradora establece o retiene sobre ese pasado. En la narración de Hasta no verte Jesús míose desarrolla un mundo textual por sí mismo en el cual existen respuestas subjetivas a una serie de verdades históricas. Esta historia -y en general el mundo-vista a través de la opinión y la memoria de la narradora, tiene un status viable como la experiencia del otro dentro de la realidad del lector, sin importar cuan diferentes sean ambos.Desde esta perspectiva para el lector del primer mundo el obstáculo más difícil de sobrepasar en esta novela es la preferencia cultural que se tiene sobre las tramas convencionales,y la idea de completitud que ellos imparten.
Afirma Paul Ricoeur que la vida es en sí misma una narrativa llena de inconsecuencias, casi siempre incompleta para la persona que la vive. Todas las versiones de la historia de la vida de uno mismo son una dialéctica entre lo que se recuerda y lo que se desea anticipar en relación al futuro (Ricoeur 26). Esta es precisamente la naturalezanarrativa de Hasta no verte Jesús mío. La narradora está en los últimos años de su vida, y puede recordar, juzgar, evaluar y considerar el futuro. Dentro de esta perspectiva Jesusa Palancares y su colaboradora Elena Poniatowska,representan lo que Walter Benjamin llama el arte de intercambiar experiencias a través del contar historias. Ricoeur redefine esta perspectiva de Benjamin de la siguiente manera:
He means no scientific observation but the popular exercise of practical wisdom. This wisdom never fails to include estimations, evaluations that fall under the teleological and deontological categories…in the exchange of experiences which the narrative performs, actions are always subject to approval or disapproval and agents to praise or blame. (Ricoeur 164)
El punto de vista que he tratado de representar con lo anterior es que el acto de narrar en esta novela es la mediación entre el dar una opinión y describir, y es, al mismo tiempo, un acto de transgresión y subversión a la autoridad. Jesusa cuenta la historia de su vida a su manera, usando su propio lenguaje. Los lapsos de la memoria se van acercando gradualmente y van tomando forma para dar unidad a la historia. La historia de Jesusa es importante porque el lector, al escuchar una voz que expresa una visión del mundo diferente a la ideología dominante, está expuesto a la Otredad de una manera directa. La historia de Jesusa representa el derecho de hablar como persona y el derecho a ser escuchado como persona, hecho que ultimadamente está representando una realidad y una temporalidad especificas, y en el caso de Jesusa, una parte relevante en la historia mexicana del siglo XX. Cornejo Polar afirma que “el sujeto que surge de una situación colonial está instalado en una red de encrucijadas múltiples y acumulativamente divergentes: el presente rompe su anclaje con la memoria haciéndose más nostalgia incurable o rabia mal contenida, que aposento de experiencias formadoras […] un sujeto de este modo resulta excepcionalmente cambiado y fluido” (Cornejo Polar 21)”. De acuerdo con dicho autor, la evolución histórica, política y social, no puede ser desligada de lo que es la producción cultural latinoamericana. Los hechos que se dieron durante la colonización marcaron nuestra historia y nuestra conciencia.Los valores, miedos, e inclinaciones de Jesusa Palancares son, de acuerdo a esta idea de Cornejo Polar, la universalización de una vivencia latinoamericana. Es decir, Jesusa representa la hibridez y la heterogeneidad de una realidad social formada por la mayoría. Una mayoría marginada a la cual se la ha negado el derecho de ser escuchada. Desde esta perspectiva, la experiencia discursiva de este texto tiene el poder de provocar una reflexión en el lector. Una reflexión que pueda establecer una posibilidad de resemantización del mundo interno del lector.
Es importante tener en cuenta que la lateralización y ficcionalización en esta novela, no influyen en los parámetros del personaje ni en sus experiencias vividas. Por el contrario, parece que estos dos elementos hacen que la voz narrativa tenga mayor impacto para expresar una realidad, infinitamente rica y variada en esta novela.
La heterogeneidad es otro elemento relevante en Hasta no verte Jesús mío. Según Neil Larsen, en “Nation and narration in Latin America,” las producciones literarias y culturales del tercer mundo han sido contempladas casi siempre como resultados de procesos del desarrollo desigual(146). Sin embargo, esto no necesariamente quiere decir que por ende toda la literatura tercermundista sea heterogénea. Friedhelm Schmidt en “Literaturas heterogéneas y alegorías nacionales” coincide con Cornejo Polar al establecer que la heterogeneidad “es el resultado de un conflicto del temps dureé, el resultado de una conquista y un proceso de colonización” (177). Bajo la noción de sincronía del texto o sus distintas temporalidades, Antonio Cornejo Polar en “Escribir en el aire” propone historiar esta sincronía textual dentro del contexto dado por las temporalidades. Para ello considera que es importante respetar la heterogeneidad, o sea respetar lo diacrónico de cada elemento constitutivo (Cornejo 15-16).En este sentido, al leer una obra como Hasta no verte Jesús mío no se pueden omitir los diversos universos existentes en las dimensiones socio-políticas que la voz de Jesusa está exponiendo. Para Cornejo Polar, la heterogeneidad está instalada dentro del discurso del sujeto de la representación, a pesar de la relación conflictiva que pueda existir entre la voz representada y el intelectual que crea la obra, descartando una falsa armonización dentro del concepto de representatividad. No obstante, me parece que dicha conflictividad es sobrepasada por la heterogeneidad textual, y es precisamente a partir de esta heterogeneidad desde donde surge el carácter representativo de la obra.
De igual manera, Schmidt establece que para Cornejo Polar la heterogeneidad se puede comprobar en aspectos formales del texto como el lenguaje, el uso de estructuras sintácticas, el engranaje de una trama lineal y una conciencia circular del tiempo, y a su vez el tiempo de la memoria (Schmidt 176). De acuerdo con Cornejo Polar la heterogeneidad interna del texto solamente se construye para los niveles del proceso literario: producción, texto, recepción, referente. Esta noción de heterogeneidad interna está abierta al análisis de las literaturas poscoloniales, aproximándose a tres núcleos problemáticos: el discurso, el sujeto y la representación (Schmidt 178). Para el propósito de este artículo, quiero retomar el tercer núcleo, el de la representación, teniendo en cuenta que este aspecto está ligado a la problemática del discurso y del sujeto (particularmente a este último). Cornejo Polar establece, aunque de manera un poco esquemática, que la representación radica en la construcción del mundo y de sí mismo por el sujeto y a su vez, la construcción del sujeto en la representación. Desde este aspecto, y tomando la obra de Poniatowska como ejemplo, la representación es heterogénea por la heterogeneidad misma del sujeto. Así podríamos decir que Hasta no verte Jesús mío es una obra representativa de Hispanoamérica, porque no solamente plantea una disonancia que no puede ser ignorada por el crítico, sino que también, establece estas tres problemáticas -discurso, sujeto y representación- y su carácter heterogéneo. Existe pues un énfasis en la diferencia como resultado de la naturaleza heterogénea que nace de la voz narradora de Jesusa. La heterogeneidad de esta obra refleja también la idiosincrasia de una clase social, de un pueblo, también heterogéneo.
Hasta no verte Jesús mío es una obra con un carácter de representatividad que encarna la figura de la Otredad distante del control discursivo ejercido por el centro, a través de sus Estudios Culturales. En “Intersectando Latinoamérica con el latinoamericanismo: discurso académico y crítica cultural” Nelly Richards establece que la posmodernidad ha modificado el esquema binario de jerarquía y subordinación, los cuales se han enfrentado entre sí por antagonismos conceptuales y por el control homogéneo del centro. De acuerdo con Richards, podríamos establecer que la obra de Poniatowska es un ejemplo de como se ha rearticulado el espacio intelectual a raíz de la producción literaria poscolonial, porque esta novela establece un elemento de diferencia, y de alguna manera desafía los conceptos epistemológicos que el centro ha establecido para criticar la literatura tercermundista. Para Richards, a través de sofisticadas estratagemas “una centralidad descentrada procura relegitimarse en un contexto globalizante a través de apelaciones a alteridades, marginalidades, subalteridades, etcétera, desde sus propios aparatos académicos de producción” (Richards 248).
De igual manera Richards establece que es necesario desconstruir tales estratagemas, cuestionando el metadiscurso globalizador que las produce. Para ello es relevante crear coyunturas que hagan de la “diferencia latinoamericana una diferencia diferenciadora” (Richards 249). Dentro de esta perspectiva la obra de Poniatowska es una alternativa que aboga por esa diferencia a través de su representatividad. Es decir, existe una figura de la Otredad real, con voz propia que está representando la heterogeneidad de la periferia, su dimensión social y política. La denuncia testimonial de esta obra representa, en los términos de Richards, “el afuera radical, la vivencia popular traducible a lucha solidaria a un compromiso político y denuncia testimonial.” A sí mismo, se da la voz a la Otredad, que desafía toda conceptualización cultural y conceptos epistemológicos que nacen en el centro y que pierden su aplicabilidad al enfrentar esa otra realidad.
Lo real del testimonio sería la heterogeneidad y conflictividad sociales que la práctica subalterna opone a la decodificación académica, gracias a que la heterogeneidad de sus experiencias de vida produce un valor popular que excedería siempre la competencia académica del saber culto, declarado incapaz, por sus propios exponentes, de alcanzar la intensidad política de la lucha tercermundista. (Richards 253)
Existe una representación desde el punto de vista de registros lingüísticos del texto en Hasta no verte Jesús mío. Una representación de la heterogeneidad interna del texto, de su forma. Simultáneamente, existe también bajo su condición testimonial un énfasis en la representación de sujetos ya constituidos [Jesusa, el pueblo y el entorno social e histórico que ella representa] y también en la praxis concientizadora. En este sentido se representa la idea de Yúdice de que testimonios como el de Rigoberta Menchú, Domitila Barrios [y por ende el de Jesusa Palancares] tienen como propósito la concientización; el atravesar parámetros culturales ya establecidos y abogar por una transformación democratizadora (Testimonio yconcientización 210). Quizás de este contexto puedan surgir conceptos epistemológicos que viajen desde la periferia hacia el centro, y que, como propone Richards, puedan crear una teoría local, un discurso y conciencia situacionales que rearticulen la relación centro-periferia.
Finalmente, existe en Hasta no verte Jesús mío el pacto de la verdad discursiva con la realidad referencial de la que habla Hugo Achugar. Dentro de ese pacto, la reconstrucción ficcional y estética del testimonio de la narradora no corta su voz auténtica ni su carácter de representatividad. Según Emil Volek, el rasgo que caracteriza a esta obra de Poniatowska dentro del género de Testimonio es el hecho consciente de evitar a toda costa figuras alegóricas prefabricadas del metarrelato revolucionario marxista, feminista y tercermundista (Volek 64).
Dentro del género del Testimonio, y a diferencia de otros géneros literarios producidos en el tercer mundo, la obra de Poniatowska no puede ser leída como una alegoría. Es decir, la evolución política y social del tercer mundo es un aspecto relevante para entender la cultura que allí se produce. La separación de lo público y lo privado, existente en la literatura del primer mundo y de la cual habla Jameson, no puede existir en la producción tercermundista, porque la dimensión política está infiltrada en la obra misma. La dimensión libidinal de la historia en una obra de Testimonio debe ser leída en términos políticos, porque es imposible separar nuestra evolución histórica de lo social; y lo político de nuestra producción cultural. Es de esta evolución de donde nace nuestra heterogeneidad cultural y nuestra diferencia. Este aspecto es precisamente lo que le da a la obra su carácter realista, y contrario a lo sostenido por Jameson, la desliga de cualquier posibilidad de ser leída como alegoría nacional. Las formas lingüísticas y narrativas de una novela como Hasta no verte Jesús mío representan una cultura determinada, una temporalidad específica, una identidad y por lo tanto una diferencia. Por otra parte, la heterogeneidad de la obra representa a su vez la evolución social y política mexicana del siglo XX.
De alguna manera, los elementos mencionados anteriormente le dan autoridad a esta obra ante las instituciones culturales de legitimación, y es precisamente de ellos de donde debería nacer un proceso de trasculturalización que haga su viaje hacia el centro, no de manera unidimensional, sino retomando nuevos conceptos. Esto puede ser factible si tenemos en cuenta que a pesar de la separación existente entre lo privado y lo público, la dimensión social y política, aunque de manera menos evidente, también está infiltrada en la literatura y en la producción cultural del primer mundo.
La memoria colectiva a la cual se refiere Yúdice podría entonces encontrar su engranaje con el argumento que establece Cornejo Polar al referirse a la conquista y colonización como hechos atroces, pero que se produjeron al fin y al cabo, y marcaron nuestra historia y nuestra conciencia. La obra de Poniatowska propone reconocer nuestra hibridez, nuestra heterogeneidad como resultado de ese pasado y retomar nuestra memoria colectiva para establecer una identidad clara y distinta; para concientizar al mundo de nuestra realidad, y para iniciar procesos democráticos que propulsen la justicia social.
Bibliografía
Cornejo Polar, Antonio. Escribir en el aire. Ensayo sobre la heterogeneidad socio-cultural en las literaturas andinas. Lima: Horizonte, 1994.
Jameson, Fredic. “Third World Literature in the Era of Multinational Capitalism.” Social Text15 (1986): 65-85
Larsen, Neil. Reading North by South. Minneapolis: University of Minnesota Press, 1995.
Monsivais, Carlos. Aires de familia. Cultura y sociedad en América Latina. Barcelona: Editorial Anagrama, 2000.
Poniatowska, Elena. Hasta no verte Jesús mío. México D.F.: Ediciones Era S.A., 1972.
Ricoeur, Paul. Le discours de l’action. Paris: Centre National de Recherche Scientifique, 1977.
Richards, Nelly. “Intersectando a Latinoamerica con el latinoamericanismo.” Revista Iberoamericana 180 (1997): 345-362.
Schmidt, Friedhelm. “Literaturas heterogéneas y alegorías nacionales: Paradigmas para las literaturas poscoloniales.” Revista Iberoamericana. 66 (2000):175-185.
Volek, Emil. Literatura Mexicana/Mexican Literature.Philadelphia: The University of Pennsylvania, 1993.
Yúdice, George. On Edge The Crisis of Contemporary Latin American Culture. Minneapolis/London: University of Minnesota Press, 1992.
Yúdice, George. “Testimonio y concientización.” Revista de Crítica Literaria Latinoamericana. 36 (1993): 207-227. |