La literatura científica de objetivos interdisciplinarios se ha topado en reiteradas ocasiones con el dilema, algo hipócrita, entre especialización y adecuación a los fines multidisciplinarios que se plantea. Este debate presuponeque un alto grado de refinamiento y concentración enfocados sobre un objeto de estudio dado dificultaría las posibilidades de diálogo con cualquier otra disciplina que mantuviera relaciones con tal objeto.
Las ciencias humanas se hicieron rápido eco de este reclamo por la comunicación entre las distintas ramas de la ciencia. El problema se produce cuando, quizá por mal entendido, tras el relajo de una expositio eminentemente técnica, que tendría como fin permitir considerar los aportes generales de otras disciplinas, se esconde la simple ignorancia. Un trabajo interdisciplinario serio parecería requerir un cierto grado de erudición o el trabajo en colaboración.
William H. Calvin (neurofisiólogo) y Derek Bickerton (lingüista) no se detienen sobre estas consideraciones en Lingua ex Machina pero sí se concentran en sortear este falso dilema. Los mecanismos para lograrlo están explicitados en la primera sección del libro donde se realizan algunas consideraciones sobre su evolución y formato. Con una estrategia literalmente dialógica, Calvin y Bickerton llaman la atención sobre el acotado fenómeno que pretenden encarar. Así, niegan que van a resolver el problema del origen del lenguaje y se contentan con brindar algunas hipótesis plausibles sobre la manera en que la "conducta simiesca" llegó a transformarse en la sintaxis tal cual la conocemos.
La lingüística chomskyana nunca se detuvo sobre estas consideraciones, puesto que a su programa le resultarían irrelevantes, pero sin duda que habilita las consideraciones evolutivas, Una vez que sostiene que todas las lenguas naturales proceden de la dotación genética específicamente humana, se autoriza, en sus propios términos, el estudio de la evolución de esta propiedad de la especie.
A partir de aquí, se sostiene la necesaria triangulación entre, por lo menos, tres disciplinas:
"... todos los qués lingüísticos y los cómo neurofisiológicos estarían incompletos sin los porqués evolutivos, esas explicaciones que, paso a paso, nos van informando acerca de cómohan llegado las cosas a funcionar tal como hoy lo hacen, explicaciones que incluyen la autoorganización de Darwin"
Lingua ex... dedica los primeros cinco capítulos a pasar revista a los conceptos básicos de la lingüística y redefinirlos de manera que sean adecuables a un planteo neurológico y evolutivo.Es decir, que cada consideración lingüística, encuentre su correlato en una explicación de las otras dos ciencias.
Por ejemplo, el segundo capítulo realiza algunas consideraciones sobre la palabra. Se analizan sus posibilidades de un amplio rango referencial desde entidades concretas a abstractas. El soporte que utiliza (sonido, escritura, mente, etc..). También se menciona cómo la capacidad de identificación es necesaria en términos de supervivencia, ante la necesidad de protegerse de los predadores y captar a la presa.
Por otro lado, Bickerton hace explícitas las condiciones que cualquier modelo neurológico debe satisfacer, si quiere dar cuenta de la naturaleza de las palabras. Es decir, que pueda aportar una explicación que cubra el amplio abanico de representaciones que puede producir una palabra. Por ejemplo, de qué manera la unidad "manzana" reúne un conjunto de propiedades heterogéneas como el color, la forma, el sabor, la clase de palabra, que se encuentran alojadas en diferentes zonas del cerebro. Calvincompleta estas explicaciones basado en un modelo de vínculos y asociaciones multimodales e inicia un esbozo de las relaciones corticales y neocorticales que posibilitan las funciones superiores como las del lenguaje.
Por más apasionante que puedan ser las reflexiones sobre el estatuto de la unidad palabra, los autores recuerdan que su propiedad fundamental, a los efectos de producir lenguaje, es su capacidad potencial de combinarse entre sí "al menos en la modalidad mínima de sujeto-predicado".
Ahora bien, ¿de qué manera el cerebro permite estas asociaciones? ¿Cómo fue el proceso evolutivo por el cual llegó a tener esta capacidad? ¿Qué elementos intervinieron? ¿Cómo era la forma del lenguaje antes de que este proceso se completara?
Sobre estas preguntas se concentran los autores a lo largo del libro, para lo cual tanto Calvin como Bickerton abundan en mutuas correcciones a los efectos de lograr algunas hipótesis claras que sean sostenibles a la luz de la evidencia que ambos manejan.
El objetivo no es nuevo para ninguno de los dos pues ya han trabajado estos temas desde sus respectivas disciplinas. Bickerton y Calvin parten de trabajos previos[1], los cuales intentan resumir en Lingua ex...
El protolenguaje (la forma anterior a la sintaxis) se reconstruye a partir de la evidencia que se puede recoger del habla simiesca y la charla infantil. Sus propiedades son el orden aleatorio de los elementos, la ausencia de marcas morfológicos, ausencia de estructuras subordinadas, etc.. Toda esta masa de datos se combina con un fuerte componente especulativo para dar lugar a la hipotética forma del protolenguaje. A esta altura del libro algunos lingüistas se regocijarán con algunos árboles, luego de haber pasado por algunos términos ríspidos como "estructura exagonal", "potencial postsináptico excitatorio" o "axón".
Las hipótesis más atractivas son, sin duda, las que se refieren a los posibles mecanismos evolutivos que tuvieron lugar en el surgimiento de la sintaxis.Es a Calvin a quien le toca el grueso de este trabajo, en especial al momento de explicar las posibles incidencias indirectasque la aparición del lenguaje estructurado tuvo sobre otras funciones cognitivas y a la inversa.
Bickerton, por ejemplo, señala que más allá de lo que sostiene (como él mismo lo hace) sobre la autonomía de la sintaxis, el surgimiento del protolenguaje tuvo por necesidad que ser de base semántica. Justamente, una de las diferencias que radicaría entre el protolenguaje y el lenguaje sería que el disparador del primero sería la transmisión de información fáctica, perpetuada mediante la educación, mientras que el segundo surgiría principalmente en base a relaciones sociales que fomentan lo que actualmente conocemos como red temática. En otros término, ante una amenaza, es importante señalar no sólo la presencia del depredador, sino también marcar su rol de amenaza (potencial agente de un daño).
Esta misma evidencia fue utilizada por otras teorías de corte funcional para clamar por u enfoque que tuviera en cuenta el uso que los hablantes hacen de la lengua.[2] Pero del origen de una capacidad cognitiva a lo que la evolución hace finalmente con ella existe una relación compleja.
De cualquier manera, no debe ser Lingua ex Machina un libro apático a quienes no compartan la teoría generativa. Bickerton y Ellis brindan una cantidad de hipótesis y evidencias sobre el proceso de producción lingüística que resulta atractivo para cualquier lingüista. Es decir, que brindan datos sobre un fenómeno que rebasa el objeto de estudio del generativismo y, de esta manera, también anulas la amenaza de contradicción. Justamente, el peligro surge en la manera que pueden ser leídos estos datos. Es que si algo queda marcado en el diálogo Bickerton-Ellis es que sin recaudos y buena fe, es difícil dar una hipótesis mínimamente plausible, especialmente en un terreno tan especulativo. Quedan pendientes otros trabajos interdisciplinarios que puedan ampliar el rango de explicaciones o brindar teorías más serias en términos científicos, cognitivos y humanos.
Una última apreciación, acompañada de una advertencia: no es este un libro de divulgación, más allá de lo que pueda hacer pensar su amable expositio. Entiéndase, ni el neurofisiólogo aprenderá los rudimentos de la lingüística (generativa) ni el lingüista accederá a la comprensión de un modelo neurofisiológico. Pero eso será de fácil observación para cualquiera que pertenezca a una de las dos disciplinas. Es el lector lego quien puede caer en el engaño de haber aprendido ambas cosas.
Lingua ex Machina presupone más conocimiento del que transmite. Y es justamente esto lo que lo vuelve un serio trabajo donde dos científicos dialogan en buenos términos. [1] Dereck Bickeerton, Language and Species, University of Chicago Press, 1990
William Calvin, How Brains Think: Evolving Intelligence, Then and Now, Basic Books, 1996.
[2] "...para este momento de la evolución humana [el protohumano] ya se había formado una capacidad para internalizar, es decir, para fijar en nuestra psiquis las relaciones específicas entre deseos, planes y resultados. Entonces, estas relaciones se volvieron accesiblespara la memoria e implementables a voluntad" Ruqaiya Hasan,Acción y propósito en la producción social del discurso, en las Actas del VII Congreso de la Sociedad Argentina de Lingüística, Mar del Plata, 2000.
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