| 1. INTRODUCCIÓN
Las representaciones asociadas a lo masculino y a lo femenino no son correlato transparente de una diferencia biológica (macho/hembra) sino una construcción cultural determinada socio-históricamente. El análisis lingüístico-discursivo de los discursos sociales permite revelar distintos aspectos de la construcción de esas representaciones sociales.
Nos proponemos analizar algunas de las operaciones discursivas que construyen un lugar novedoso para lo masculino en la cultura rioplatense en la primera revista nacional destinada explícitamente al género. La revista HOMBRE, aparecida a mediados del año 2003, se presenta a sí misma como un espacio nuevo, necesario y privilegiado de circulación de un discurso sobre lo masculino y de una serie de representaciones asociadas a éste. La tónica fundante de esta declaración permanente de principios hace de la revista HOMBRE un corpus riquísimo para una aproximación discursiva.
Nuestro objetivo será, entonces, proponer un relevo preliminar y tentativo de las manifestaciones de este discurso emergente sobre lo masculino a partir de algunas de las herramientas que proporciona el análisis de los discursos sociales.
2. METODOLOGÍA Y DELIMITACIÓN DEL CORPUS
Niveles de análisis
La complejidad del discurso sobre lo masculino en la revista HOMBRE constituye un corpus que precisa ser abordado desde un abanico de perspectivas. Decidimos organizar nuestro trabajo alrededor de tres ejes de análisis que no logran, sin duda, agotar su objeto, pero sí delimitar algunos de sus rasgos principales: el nivel de la enunciación (Ducrot, 1986), el nivel de las características textuales (van Dijk, 1978), y el nivel metafórico (Lakoff, 1980 y 1992).
Esta triada de teorías puestas en juego nos servirá como herramienta integrada de análisis para intentar comprender un conjunto de representaciones sociales asociadas al universo masculino que presentan un funcionamiento conjunto y complementario dentro del espacio textual de la revista.
La perspectiva sobre el nivel de la enunciación (Ducrot, 1986) nos permite comprender cómo se construyen los lugares simbólicos de locutores y alocutarios, y qué relaciones se establecen con los terceros discursivos. El análisis de las marcas de la enunciación procederá principalmente a partir del rastreo del funcionamiento de la deixis pronominal. Hemos decidido incorporar este nivel de análisis debido a que en HOMBRE el recorte pronominal se juega alrededor del eje de la pertenencia o no al género masculino, y de las diferentes caracterizaciones de esa pertenencia. La delimitación de las imágenes prototípicas asociadas a estos roles simbólicos nos ayudará a definir el tipo textual específico de la revista.
La perspectiva de análisis sobre el nivel textual sirve para dar cuenta de las macroestructuras y superestructuras: dentro de la revista, se conjugarán una serie de modelos generales de contenido y forma utilizados en diferentes secciones y a propósito de diversos temas. La macroestructura global, unidad en la que nos concentraremos, es una representación abstracta de la estructura global de significado de un texto; es, en otras palabras, el tema del texto (van Dijk, 1978:55 y 58). La aproximación sobre el nivel textual nos permitirá proponer una macroestructura global, de un alto nivel de generalidad, que servirá, junto con aquella definición a partir del tipo de roles construidos, para definir el tipo textual específico de la revista.
La perspectiva de análisis sobre el nivel metafórico busca rastrear la utilización consistente de metáforas que emparentan campos conceptuales distintos. La metáfora opera actualizando y modificando un campo conceptual nuevo o menos conocido a partir de los conceptos e implicaturas propios de un campo conceptual más conocido (Lakoff, 1992: 4). La teoría de la metáfora nos servirá de punto de partida para dar cuenta de un uso extendido y consistente de una metáfora particular, anclada en lo sexual, íntimamente emparentada con la macroestructura de la revista.
Esperamos que la integración de estos planos del análisis textual nos permita no delimitar fenómenos aislados sino descubrir un funcionamiento conjunto en la construcción de una visión particular de lo masculino. Descubriremos, por ejemplo, que la macroestructura global que delimitaremos a partir del análisis del nivel textual opera complementariamente con las representaciones asociadas a la deixis nominal que revela el análisis del nivel de la enunciación y dispara el uso generalizado de la metáfora anclada en lo sexual. El acceso al corpus desde frentes diversos, entonces, nos parece la mejor estrategia para realizar una delimitación preliminar de un objeto huidizo pero, al mismo tiempo, consistente en sus diversas manifestaciones textuales.
Características del corpus
El corpus se compone de los primeros seis números de la revista, aparecidos entre agosto de 2003 y enero de 2004. La delimitación del corpus no presentó mayores inconvenientes dado que se trata de un tipo de publicación única en su género en la Argentina. El tipo textual presentado por la revista se define, como anticipábamos antes, por una serie de rasgos de diverso orden y manifestados en diferentes planos: en primer lugar, por el locutor y el alocutario que propone; en segundo lugar, por la macroestructura que incluye; en tercer lugar, por las metáforas que manifiesta lingüísticamente. El objetivo del presente trabajo será argumentar a favor de estos rasgos textuales.
La revista HOMBRE es publicada por Editorial Perfil, la cual tiene a su cargo, entre otras, a las revistas femeninas Mía y Luna. Su precio es elevado: $ 5,90. Presenta un papel satinado color de muy buena calidad, con lomo y tapa semi-dura, siguiendo el modelo de revistas extranjeras como Glamour, Cosmopolitan, Men’s Health en Español, etc. Tiene 130 páginas. Incluye en tapa el precio correspondiente a Uruguay y a Chile, y el recargo por la venta en el interior de la Argentina, lo cual indica su amplio espectro de circulación.
3. ANÁLISIS DEL CORPUS
A. Nivel de la Enunciación
Manifestaciones del “nosotros”
Rastreando la deixis pronominal, hallamos que la revista presenta un rico juego de inclusión y exclusión que se presenta de forma permanente y explícita. Es decir, se trata de un lugar textual privilegiado y tematizado por la propia voz enunciadora para recortar su particularidad.
En primera instancia, el pivoteo pronominal tomará como eje los géneros masculino y femenino: la voz enunciadora se incluirá alternativamente en un “nosotros” masculino y plural (que incluye también al alocutario) o en un “nosotras” femenino y plural (que no incluye al alocutario). Aun cuando prime la primera asociación, la clave radica en la alternancia discreta entre una voz y otra, asociada a un género y otro, que sólo se mezclan en casos muy particulares y que ocupan su propio espacio textual.
Es interesante notar que el interlocutor del “nosotros” son otros miembros de ese nosotros, mientras que el interlocutor del “nosotras” es un “ustedes” masculino. Es decir, los cambios de género en el locutor no modifican un único género en el alocutario: el masculino.
Las mujeres no somos todas iguales. Un lugar común que utilizo porque ustedes siempre llegan a esa errónea conclusión cada vez que hablan más de diez minutos de mujeres con amigos. (2, 64)*
En segunda instancia, se producirán recortes dentro de los géneros. Nos interesa centrarnos en la distinción dentro del “nosotros” masculino, porque creemos que desde allí podemos trazar lazos con la macroestructura que, en un alto nivel de abstracción, recorre todo el contenido de la revista.
“Nosotros (los hombres)”
La revista juega con un saber, una experiencia y unos patrones de conducta presupuestos para los hombres en tanto pertenecientes al género. Cada vez que se haga referencia a este background biológico, cultural y conductual común aparecerá el “nosotros (los hombres)”. Se trata de la forma no marcada de deixis pronominal, donde no se aclara que se trata de “los hombres” ni que hay un fondo compartido. Por otra parte, locutor y alocutario son uno. Los ejemplos son numerosos, y todos ellos poseen como su espejo negativo el “ellas (las mujeres)”.
¡Perras! Ellas también nos hacen el verso. (3, Tapa)
Encuesta: ¿podemos ser amigos de las mujeres? (3, 10)
En este background que se presupone como compartido, en su expresión desnuda y poco precisa, está la clave de la construcción de la figura masculina que recorre toda la revista. El “nosotros (los hombres)” carga en sí, para resumir, la totalidad del alocutario textual de la revista.
Sin embargo, este pronombre es, debido a su opacidad, el aspecto más difícil de revelar. Su delimitación a lo largo del análisis debe proceder negativamente, recortando las representaciones conceptuales con las que limita y complementando su análisis con el de otros niveles textuales.
Podemos traer aquí a colación el hecho de que las referencias a ciertas instituciones, como la universidad, el gobierno o el matrimonio, son escasas en la revista. Esta relativa ausencia construye un alocutario poco interesado en lo político o en lo académico. Con respecto al matrimonio, la falta de referencia al mismo se complementa con la presuposición de un alocutario que transita relaciones de noviazgo fugaces y poco formales. Esto construye un alocutario soltero o eventualmente soltero, condición de posibilidad de la macroestructura a la que después nos referiremos.
Si te cabe tener novia, amante, amigovia y gato a la vez, aprendé los trucos que usan algunos exitosos piratones vernáculos para jugar varios partidos a la vez (3, 15).
“Nosotros (los hombres que poseemos un plus de saber)”
El “nosotros (los hombres)” es, contra lo que podría pensarse, no tan frecuente dentro de la revista. Sucede que, junto a la presuposición de este alocutario principal, opera otra presuposición silenciosa: la asimetría en la posesión de ese background biológico, cultural y conductual entre el “nosotros (los hombres”), propuestos textualmente como lectores de la revista, y el “nosotros (los hombres que hablamos en la revista)”, que podría definirse, para ganar en precisión, como un “nosotros (los hombres que poseemos un plus de saber)”. Este último pronombre recorta hombres similares al lector, pero que han experimentado, aprendido u obtenido algo (el tercero discursivo), e invitan al alocutario a atravesar el mismo proceso.
Descubrimos los lugares hard que nunca imaginaste para conseguir el viejo ‘touch and go’. No te lo podés perder. (3, 7)
Nicole Neumann: la hacemos mujer en una producción espectacular, super hot. Un recital de sensualidad que tiene un solo invitado: sos vos. (3, 7)
Emprendé un maratón de encares. Te armamos la hoja de ruta, te damos letra para el chamuyo y las recetas para ganar. Y vos te llevás las chicas. (3, 44)
Seguí este menú y sacá boleto para viajar directo de la cocina a la cama. Invitala a probarlo: seguramente ella va a pedir más. (3, 72)
Ya sabemos lo que cuesta ponernos a pensar cuando vemos la cueva [casa] vacía. Por eso te ayudamos. De nada. (3, 115)
Aun cuando ambos recortes pronominales utilizan un mismo ítem lingüístico, el “nosotros” masculino y plural, la diferente funcionalidad de uno y otro desambigua el recorte deíctico que provocan.
Asimetría de saber
La finalidad de la revista, el motor que impulsa su desarrollo y el eje alrededor del cual se organiza, es el borrar esa asimetría en el background que poseen el locutor principal y el alocutario. La importancia funcional de esta asimetría en la arquitectura de la revista explica la mayor frecuencia del “nosotros (los hombres que poseemos un plus de saber)” frente al “nosotros (los hombres)”.
Se trata un recorte interno al género que opera de forma “amistosa”: no es un locutor que detente un saber que tenga consecuencias en el posicionamiento jerárquico frente a su alocutario. Se trata de una especie de asimetría parcial y temporal, que no implica una superioridad general en todos los demás aspectos que constituyen lo masculino. La constatación de esta asimetría será la clave para luego, a partir del análisis textual, comprender la macroestructura que recorre la revista.
En suma, esta asimetría que organiza el desarrollo de los artículos de la revista se disimula, se suaviza a partir de un mismo universo de referencia: lo masculino. No se trata de una asimetría “paternalista” sino que, por lo contrario, el “nosotros (los hombres que poseemos un plus de saber)” representa la función de un amigo, apoyada en la extrema familiaridad del tono, que nos cuenta algo que vivió o averiguó. Este diálogo mentiroso entre iguales presupone que el lector puede igualmente tomar la palabra, siempre y cuando pueda justificar un plus en su background. La revista se alimenta, de hecho, de voces presentadas como alocutarios que temporariamente se corren al lugar de locutores a partir de ese plus.
Especialistas y “experiencialistas”
Pasemos entonces al estudio en detalle de los mecanismos de inclusión de voces ajenas al staff permanente de la revista. La primera instancia de inclusión de locutores con un plus en el background es, previsiblemente, la voz de especialistas en el tema tratado en cada artículo. No por previsible este mecanismo resulta menos asombroso: la revista parece compensar la falta de especialización y parcial anonimia de sus redactores por medio de la cita excesiva e increíblemente especializada a expertos. La inmensa mayoría de las notas, sin importar su temática o extensión, incluyen algún especialista.
El criterio de validación del especialista sigue el mismo camino previsible: la posesión de una formación académica de algún tipo, aun cuando ésta no se detalle ni analice. Al igual que sucede con las otras voces privilegiadas por la revista, los criterios de validación son flexibles y poco exigentes. Como iremos comprobando a lo largo de este trabajo, la máxima general que organiza la selección dentro de HOMBRE es la de la acumulación y la yuxtaposición.
A su vez, la revista incluye lo que llamaremos “experiencialistas”. Aquí se juega el mecanismo de inclusión y desplazamiento del alocutario al que nos referíamos antes: el experiencialista será aquel que pueda justificar un plus en su background. En general, este saber que el experiencialista pone en común con la comunidad masculina surge de la mera experimentación del tercero discursivo. En este sentido, la pertenencia al género masculino y la fortuna de haber vivido el suceso tratado, haya éste resultado en éxito o fracaso, son criterio suficiente para la validación de esta voz enunciadora. La categoría de experiencialista es la que permite el ingreso de los lectores al espacio de la enunciación. Recuérdese que, a partir de las características atribuidas al lector que construye la revista, cualquier hombre es, por definición, lector o posible lector de la revista. En ese sentido, todo experiencialista es un lector incluido en la revista.
Ambas fuentes de saber que proporciona la revista poseen casos limítrofes y marginales, que relativizan la distinción. Los especialistas pueden ser a su vez experiencialistas, y viceversa. A su vez, la fama o renombre de cualquier índole también serán criterio suficiente para ocupar la voz enunciadora: figuras del deporte, del espectáculo, de la cultura, del arte, de la moda, de los medios, etc. son incluidas como locutores.
Esta participación de figuras de renombre se da a través de múltiples planos. En primer término, y equilibrando las numerosas entrevistas con modelos mujeres acompañadas de largas producciones fotográficas, aparecen entrevistas más extensas y sin producción fotográfica con figuras masculinas reconocidas. Estas figuras se presentan como modelos de hombre: son ejemplos del “hombre-éxito” o del hombre “cool”.
En este caso, la inclusión sí está determinada por la posesión de ese plus al que nos referíamos más arriba, lo cual se ve especialmente acentuado por el contraste con la razón de su renombre: los títulos de las entrevistas no se centran sólo en la caracterización de la figura pública (periodista, conductor, modelo, etc.) sino también en la posesión de ese plus que no tiene que ver necesariamente con su fama. El plus permite borrar temporariamente el lugar social destacado de estas figuras, insertándolas en el horizonte general y común de lo masculino.
Matías Martin. El hombre-éxito de la radio y la tele. El ganador que sedujo a una de las modelos más deseadas (1, 6, énfasis nuestro).
El periodista cool de la tele y la radio cuenta qué le da placer. Además de las mujeres (2, 7, énfasis nuestro).
Iván de Pineda. El top model argentino más famoso del mundo nos revela hasta el día que vio desnuda a Naomi Campbell(3, 7, énfasis nuestro).
Ale Lacroix. Además de dj y conductor de tevé, el pibe la tiene clara con las minas. Siempre hay algo para aprender (5, 7, énfasis nuestro).
En segundo término, en la primera y larga sección de la revista, Happy Hour, aparece una cita al pie de cada página que la integra, referidas sobre todo a la mujer, al hombre y a las relaciones entre ambos, aunque también se tratan otros temas. Allí se suceden, sin solución de continuidad ni principio de organización o selección claro, figuras como las listadas a continuación. Su inclusión se rige, como sucede en otras instancias de la revista, por la lógica de la yuxtaposición y acumulación.
En el Nº 3 aparecen, en este orden, Gerard Departieu,Roberto “mano de piedra” Durán, Erica Jong, Humphrey Bogart, Truman Capote, Harvey Keitel, Jim Backus, W. Somerset Maugham, David Beckham, Doris Dörrie, Bill Gates, Oscar Wilde y Johnny Carson.
En suma, volvemos a constatar como la pertenencia al género masculino, a la vez que alguna justificación de algún tipo (curriculum, experiencia o renombre), sirven para justificar la posesión de un plus que es preciso poner en común.
“Nosotras (las mujeres)” y su borramiento
La revista también presenta la voz de especialistas y experiencialistas que provienen del universo femenino. Las experiencialistas se recortan como pertenecientes al universo femenino a partir de un “Nosotras (las mujeres)” colocado en posición de locutor. Los hombres aparecen en este discurso o bien como terceros, o bien como la segunda persona “Ustedes (los hombres)”. Esta doble colocación de lo masculino en el discurso femenino no tiene correspondencia, tal como lo anticipábamos, en el discurso masculino, donde lo femenino no se coloca, salvo contadas excepciones, en el lugar del alocutario.
Cuando hace aparición el “Nosotros (hombres y mujeres)”, no parece tratarse más que de una fórmula retórica de cortesía: el “nosotros” inclusivo; este recorte pronominal cobra vida y se justifica meramente durante la instancia de lectura, sin tener implicancias en la construcción de representaciones de lo masculino y lo femenino. Es decir, su definición sería más bien “Nosotros (los que escribimos y leemos esta nota)”.
Nosotras –seguramente lo habrás notado, pero no está mal que lo recordemos-, tenemos nuestras ‘estrategias’ o ‘mentiras piadosas’ para la primera etapa. (3, 64, énfasis nuestro)
Las experiencialistas son, sin embargo, menos frecuentes, por un lado, que las especialistas mujeres, y, por el otro, que los especialistas y experiencialistas masculinos. Esta baja frecuencia de las experiencialistas se explica a partir del hecho de que las mujeres no forman parte, salvo casos marginales que analizaremos más adelante, del alocutario que propone textualmente la revista. Su inclusión no obedecerá, por lo tanto, al juego de desplazamientos, amparado por la pertenencia general al género masculino, que se daba entre el locutor y el alocutario masculinos, o, en términos generales, el “nosotros (los hombres que poseemos un plus de saber)” y el “nosotros (los hombres)”.
Las experiencialistas femeninas aportarán, en cambio, un plus atractivo para los alocutarios que buscan incrementar el background propio acerca del universo femenino. Este aporte, sin embargo, no implica dejar de estar excluidas del mundo masculino que recorre los espacios de enunciación principales de la revista. En este sentido, el “nosotras (las mujeres)”, presente sólo a partir de la voz de experiencialistas, aparecerá únicamente cuando está explicitado por medios gráficos que escribe o habla una mujer: tanto a partir de créditos en fuente de buen tamaño y en negrita, como a partir de fotos. En este sentido, podemos citar los artículos escritos por Gisela Marziotta, de donde tomamos la cita incluida más arriba, la sección Conociendo al enemigo, las entrevistas con modelos (con importantes producciones fotográficas de las mujeres que participan), la sección Doctora H (con fotos y mención del género en el nombre de la sección), y la sección Historias lésbicas (que incluye fotos de mujeres).
A la inversa, hay numerosas notas firmadas por mujeres que forman parte del staff de la revista, donde los créditos son casi ilegibles y la voz femenina queda borrada en una pertenencia de género neutra: “nosotros (los hombres y las mujeres)”. Esta voz es, a la vez, opaca, dado que no explora explícitamente los recortes entre hombres y mujeres. Se trata, junto al “nosotros” inclusivo que tratábamos más arriba, del único caso especial donde se suspende la separación discreta y radical entre las voces de género y su espacio textual. La frecuencia de este recorte pronominal es extremadamente baja.
Nota sobre cocina y sexo. Está firmada por una mujer, aunque los créditos son minúsculos. Aparece una foto a media página de uno de los especialistas, que es hombre. No hay en toda la nota marcas de género femenino ni masculino. El uso de la primera persona más cercano a un recorte de género pertenece al siguiente extracto, donde se engloba a hombres y mujeres, lo cual se acentúa por el cuantificador “todos”: para un momento especial todos preferimos comer un plato diferente al de todos los días (3, 74, énfasis nuestro).
Nota sobre sexo con adolescentes. Está firmada por una mujer –también con créditos minúsculos– lo cual prohíbe la aparición de la primera persona plural. Esto, efectivamente, no sucede: HOMBRE te preparó un itinerario ganador para cuando vayas por una teen. (6, 58). En este caso, se trata del “nosotros” inclusivo como fórmula de cortesía: Hay que conocer sus códigos, sus miedos, saber qué la flashea, cómo acercarte y cómo hacer el tackle final. A eso vamos. (6, 58, énfasis nuestro).
En esta larga nota en particular, aparecida en la revista Nº 6, la redactora borra casi por completo su voz y se suceden comentarios y opiniones de especialistas y experiencialistas, explicitados (unas siete veces) en los subtítulos de la nota como Especialistas y Experimentados.
De forma complementaria, es interesante destacar que, en las notas donde aparece un locutor femenino, no aparecen verbos en modo imperativo constituyendo actos de orden (Austin, 1962). Las notas donde esto sí sucede son solamente aquellas donde el género femenino del locutor ha sido ocultado, por medios gráficos y pronominales, como analizábamos antes. Esto contrasta con el uso generalizado del modo imperativo en el resto de las notas donde enuncia un locutor masculino. Es decir, las notas explícitamente femeninas no pueden embeberse de una fuerza ilocucionaria tal que las haga colisionar con el alocutario masculino propuesto por la revista.
Por su parte, las notas que presentan un locutor masculino –tanto en su forma no-marcada: “nosotros (los hombres)”, marcada: “nosotros (los hombres que poseemos un plus de saber)”– no poseen inconvenientes para, amparadas en la empatía con su alocutario, utilizar frecuentemente verbos en modo imperativo en actos de orden de gran fuerza ilocucionaria. La atenuación de esta orden – o, en términos de Brown y Levinson, la no necesidad de reparar el acto de amenaza a la imagen de O (Brown y Levinson, 1978) – se debe a que este avance sobre el alocutario se realiza, según se lo presenta textualmente, en interés primariamente de éste.
Para resumir, uno de los aspectos que prueban que se trata claramente de una revista de género es que el criterio principal de validación de la voz locutora es la mera pertenencia al género, tanto masculino como femenino. La organización y jerarquización de esta pertenencia, rastreable a partir de la deixis pronominal, demuestra el lugar central de un locutor y un alocutario masculinos.
Anonimia del redactor
La condición de posibilidad para la inclusión flexible de locutores diversos que hemos analizado es la anonimia de su equipo permanente de redacción. Los redactores que confeccionan notas y entrevistas no son conocidos. A la vez, su número es escaso y no presentan una clara especialización; en consecuencia, participan en secciones y notas diversas, lo cual está permitido por la fuerte homogeneidad de la revista en su temática. Los créditos o bien no aparecen en lo absoluto, o no aparecen claramente ni en un espacio gráfico destacado. En suma, opera una anonimia que se nutre del background masculino común al que nos referíamos antes: los créditos desaparecen, sustituidos por la afirmación de una pertenencia al género que se da principalmente a partir del recorte pronominal.
Es notable que el único caso de redactor destacado, incluyendo los créditos en tapa y en el nombre de la sección, y con foto incluida, sea el de una periodista mujer: Gisela Marziotta. Sin embargo, la presencia de esta redactora ubicada explícitamente en un lugar destacado a partir de su nombre y curriculum será efímera: sólo aparecerá en los Nº 2 y Nº 3. Creemos que esta desaparición es coherente con una evolución de la revista a lo largo de estos primeros 6 números donde la presencia de los redactores se desvanece progresivamente, reforzando la anonimia que proponíamos antes. En este sentido, el informe especial que incluye la revista Nº 6, sección fija de la revista, es el primero que no presenta los créditos del redactor.
Esta serie de fenómenos proporciona un lugar cada vez mayor a voces que no pertenecen al staff de la revista, principalmente eventuales lectores, como decíamos antes. En el correo de lectores, o Hotmail, del Nº 6 se incluyen unas cinco fotos enviadas por los cuatro lectores que firman los mensajes; este mecanismo de inclusión de los remitentes se había insinuado en el número anterior, con dos fotos, pero no tenía antecedentes en los primeros cuatro números de la revista. Por otro lado, observamos en el mismo Nº 6 que se incluyen las opiniones de lectores vertidas en canales de chateo donde se habían propuesto consignas que luego integrarían algunas de las notas de ese número (6, 87). Acompañando este fenómeno, en los números 4, 5 y 6 se presentan largos informes de experiencias narradas en primera persona por experiencialistas:
Un lector de HOMBRE fue actor de una peli triple X argentina. Conocé los detalles íntimos de esa filmación. (4, 6 y 66).
Entre el 20 y el 29 de octubre, Roberto Sánchez permaneció cautivo en el infierno. [...] Sánchez eligió reconstruir esos nueve fatídicos días ante un periodista de HOMBRE. (5, 48)
Javier Araujo es uno de los 44 corredores que compitieron en el Eco Peugeot Salomon Traverse [...] El texto, escrito a manera de diario, alude a la cuarta y última etapa de la competencia. (6, 78)
El principal cambio que vemos a lo largo de los primeros 6 números de la revista tiene que ver, en suma, con la enfatización de un aspecto que ya estaba presente en la primera aparición de HOMBRE: la anonimia de sus redactores, amparada y disparada por una pertenencia al género.
B. Nivel de las Características Textuales
Macroestructura global
La asimetría de saber de la que dábamos cuenta más arriba responde a una macroestructura que recorre y determina toda la revista. Se trata de una macroestructura de manual, que presenta un saber enciclopédico. Como explicábamos antes, los criterios flexibles y poco específicos en la inclusión de locutores responde a que la revista intenta acaparar cualquier aporte que pueda hacer al “nosotros (los hombres)” saber más sobre el tema al que están dedicadas las secciones del manual. Estos aportes serán breves, diversos y poco sustentados, y operarán sintéticamente por acumulación y yuxtaposición.
La caracterización de esta macroestructura –en un alto nivel de abstracción, como veremos enseguida– debe partir de la temática que incluye: el conocimiento del hombre y la mujer, específicamente en los aspectos pertinentes para la seducción, convivencia e intercambio entre uno y otro. Este foco temático recorre y cohesiona toda la revista. La operación que se repite a lo largo de la revista es el develar.
Algunos ejemplos tomados del Nº 3: Reveló a Hombre (3, 32); nos develan sus secretos (3, 33); nos cuenta cómo hacer (3, 8), nos revela (3, 7).
Una macroestructura aúna en sí el conjunto de todos los textos que tienen el mismo significado global (van Dijk, 1978: 63). Intentaremos definir una macroestructura, compuesta de una macroproposición de dos partes, que pueda contener a la mayoría de los textos que representan los seis primeros números de HOMBRE. Las macroestructuras son unidades relativas, dado que en principio pueden ser microestructuras de otras macroestructuras de un mayor nivel de generalidad (van Dijk, 1978: 56). Nuestra macroestructura será en extremo abstracta porque intentará ubicarse por sobre buena parte de las macroestructuras presentes en la revista. La macroestructura, en suma, es la siguiente:
X vivió/estudió y ;
X revela y a Z a través de N.
En esta fórmula,X es el especialista o experiencialista, y es el conocimiento sobre el intercambio hombre/mujer, Z es el alocutario y N es la nota de la revista. En realidad, este conocimiento (y) está jerarquizado: se trata de conocer sobre el contacto entre ambos géneros pero recortando solamente lo que sea de interés para la perspectiva masculina. Los aspectos del mundo femenino que ingresan en el mapa de este manual sobre lo masculino se justificarán meramente porque la seducción, convivencia e intercambio con la mujer forma parte de lo masculino, y no por un interés en sí.
Contenidos del manual
En este manual se develan dos cuestiones, que constituyen el y del que hablábamos más arriba. Primero, el “sepa cómo”, donde se explora cómo seducir, agasajar y tratar a la mujer. Tomamos la categoría “sepa cómo”, de hecho, del nombre de una sección permanente de la revista. Se especifican estrategias, ropa, lugares, etc.
La sección Sepa cómo de la revista Nº 2 incluye: sepa cómo sacarle el soutien y sepa cómo levantarla por el contestador La sección sepa cómo del Nº 3 incluye: sepa cómo armar una despedida de soltero y sepa cómo robar besos.
A su vez, se trata el “sepa qué”. Aquí, a partir de testimonios, reportajes, fotos, conductas y hábitos, se presenta un saber sobre tres dominios. En primer lugar, qué es la mujer. Éste es el principal tercero discursivo, dado su peso en el foco temático que organiza la revista: la seducción, convivencia e intercambio con ésta.
La sección Conociendo al enemigo del Nº 1 presenta la siguiente bajada: Juntamos a un grupo de chicas, les damos de tomar, y ellas nos abren las puertas del mundo femenino. (1, 44-46)
En segundo lugar, qué es el hombre; este aspecto se concentra en otros tres: en notas de interés para el “nosotros (los hombres)”:
La sección Mundo Cool explora los productos adecuados para usar o consumir y los mejores lugares para ir: vinos, tragos, platos, restaurantes, recorridos, discos, películas, muebles, computadoras, equipos electrónicos, recitales, eventos, etc.
Por otro lado, el qué es el hombre se explora en procedimientos textuales más o menos opacos, como por ejemplo los recortes pronominales que analizamos aquí. Finalmente, en notas escritas por mujeres o hechas a mujeres, donde estas se refieren al mundo masculino.
Entrevista aYanina Screpante: Contame cómo te gustan los chicos; ¿[la cola] tiene que ser durita, como de gimnasio?; ¿Cómo los seducís? (3, 62)
La necesidad de inclusión de esta voz femenina se justifica solamente para poder, según afirma un lector desde la sección Hotmail,conocer más sobre “los hombres y su relación con ellas, la respuesta de ellas ante los estímulos de los hombres, y su mala relación con nosotros por los prejuicios con que llegan a las relaciones” (4, 10). Es decir, para conocer la visión femenina sobre el núcleo temático de la revista, el contacto e intercambio, en particular sexual, entre el hombre y la mujer.
En tercer lugar, y de menor importancia, qué es el mundo: este dominio aparece principalmente en informes especiales sobre temas diversos, donde muchas veces se incluye información sobre los ítems anteriores.
Aclaremos que la distinción entre estos planos del conocimiento que incluye la revista es esquemática y muchas veces problemática. Por ejemplo, el sepa qué es la mujer puede mezclarse con el sepa qué es el hombre según la mujer. Otro ejemplo es cuando el sepa cómo, referido a un lugar apropiado para la seducción, puede confundirse con el sepa qué es el hombre, referido a un lugar propio del alocutario que construye la revista.
Este manual que confecciona la revista en su despliegue es de carácter práctico; debe entenderse al modo de un curso por escrito donde aprender un método para ser más y mejor hombre. El objeto del curso, es decir, aquello de interés para ser un hombre según la revista, nuclea la construcción de lo masculino, y tiene que ver con la temática del intercambio con el sexo opuesto. La terminología utilizada en los encabezados y bajadas de las notas, lugar privilegiado para la orientación de las macroestructuras del texto, contiene marcas evidentes y múltiples del carácter de manual práctico de la revista:
Siete técnicas maravillosas para mejorar tu sexo oral y enloquecerlas. Hay un método distinto para cada ocasión. Y yeites que las van a dejar relajadas, felices y pidiendo más. (6, 7, énfasis nuestro)
A la manera de Mostaza, el paso a paso para no errarle en el momento de su gran decisión. Tips ganadores para que te digan que sí. (6, 7, énfasis nuestro)
Un manual de estilo para tirar y no fallar. (6, 7, énfasis nuestro)
Las ‘recetas’ de la Hermana Gisela. Hoy: 7 estrategias para especializarse en el chamuyo en la cama. (2, 7, énfasis nuestro)
4 trucos para burlar sus excusas. (6, 24, énfasis nuestro)
Ondas para pasarla bien con tu chica. Y también en soledad. (1, 6, énfasis nuestro)
Si querés comprar un usado sin clavarte, seguí el consejo de los expertos. O sea, nosotros. (4, 8, énfasis nuestro)
Anclaje en lo sexual
Este foco temático de la interacción hombre/mujer al que nos referíamos antes opera como red cohesiva a lo largo del “sepa cómo” y del “sepa qué”, en todas sus ramificaciones. No importa la temática, el tipo o el tono de la nota en cuestión; el contenido se explorará y organizará a partir de su interés para un mejor conocimiento del contacto con el otro sexo.
En especial, este foco temático se anclará en lo sexual: en las secciones, en las fotos, en los temas, y en las metáforas que se incluyen vemos una omnipresencia del aspecto sexual. Incluso la única redactora de renombre incluida en el staff de la revista, Gisela Marziotta, es reconocida por su estilo sensual y sus comentarios abiertos sobre aspectos sexuales.
En ocasiones, la mención de lo sexual parece forzada y fuera de lugar, lo cual prueba el imperativo de su inclusión. Esto es evidente en los informes especiales, donde se recorren temas que suspenden en apariencia la inclusión de lo sexual. Sin embargo, dentro de las notas se coloca a lo sexual como lugar de tránsito obligado:
En el párrafo inicial de una investigación especial sobre la locura, dice una especialista: cuando atiendo a los pacientes hombres, lo primero que hacen muchos de ellos es empezar a masturbarse delante mío. “Guardá la pija” –les digo– “Si no guardás la pija no hablamos”. Algunos se convencen y otros no tanto (3, 54). Más adelante: los maníacos tienen una energía sexual desbordante, como todo en ellos; una potencia que, al parecer, no deja títere con cabeza [...] a la noche se ven frazadas que suben y bajan, masturbaciones por doquier, penetraciones y felaciones en las más diversas formas. (3, 56)
En la investigación especial sobre tiburones, hay una nota aparte titulada Sexo salvaje, donde, al modo de otras muchas notas a lo largo de las revistas, se explora el sexo en el mundo animal. (6, 55)
En la investigación sobre una periodista argentina que murió en Irak, el título es: Sexo, traición y muerte (4, 6, énfasis nuestro).
Otro tránsito forzado por lo sexual aparece claramente en las entrevistas con modelos femeninas que se incluyen en la revista. La agenda de temas que proponen los entrevistadores tiene a ese tema como parada obligatoria:
Con Jimena Cyrulnik: ¿Probaste [tener sexo] en un baño público?; Relatame cómo seducís. (3, 40)
Con Yanina Screpante: ¿Arriba o abajo? (3, 32)
Con Nicole Neumann, sobre sus gustos: ¿hombre o mujer?; ¿vestida o desnuda?; ¿películas porno o románticas?; ¿tragar o escupir? (3, 97)
Creemos que en este énfasis en lo sexual se halla la clave para empezar a entender la construcción de lo masculino en la revista: una visión del mundo que toma a la conquista e intercambio sexual como su motor y justificación.
Secciones y notas
Un análisis más particularizado de las secciones y artículos de la revista también sirve para definir el perfil de revista de género masculino de HOMBRE y su concentración en el intercambio entre hombre y mujer, en particular en lo que hace a lo sexual.
La revista incluye como secciones fijas entrevistas con modelos, las cuales posan semidesnudas en producciones fotográficas de corte erótico. De hecho, la tapa y entrevista central de la revista consiste en la entrevista con una modelo famosa. El promedio de páginas dedicadas a notas y producciones con modelos ronda las 20, un 15% del total.
Por otro lado, la mayoría de las secciones y notas de la revista se refieren directamente a temas sexuales o, al menos, a lo que hace a la seducción y tratamiento de la mujer con lo sexual como trasfondo. Por ejemplo, dentro de las secciones fijas se incluyen:
Por vos dejo todo (historias de mujeres hermosas que dejaron todo por un hombre, o historias de mujeres hermosas abandonadas por un hombre; en ambos casos, las mujeres posan en ropa interior), Conociendo al enemigo (se reúne a mujeres y se las hace dar opiniones sobre asuntos sexuales), Doctora H (consultorio sexual), Historias lésbicas (relatos presentados como enviados por lectoras lesbianas), Guía de placeres (avisos de escorts, sex-shops, hoteles alojamiento, etc.).
Dentro de las notas y secciones eventuales relacionadas con lo sexual han aparecido las listadas a continuación. Nótese la repetición de ciertos tópicos específicos, como muñecas inflables, videojuegos eróticos, sexo oral y sexo animal:
Encuestas sobre sexo (1, 10), consejos para ser mejor en la cama que el ex de ella (1, 15), sobre profilácticos (1, 20), sobre videojuegos eróticos o con mujeres sexies (1, 23; 6, 114), sobre el sonido en el sexo (1, 25), sobre muñecas inflables (1, 30; 4, 16; 4, 26), sobre Viagra (1, 48-52), consejos para lograr sexo anal (1, 68-72), sobre escenas de sexo en el cine (1, 123), encuesta sobre masturbación femenina (2, 10), sobre fobias sexuales (2, 17), sobre homosexualidad en el ejercito (2, 20), consejos para sacar el corpiño (2, 30), consejos para seducir en el teléfono (2, 30), sobre sexo tántrico (2, 44-49), opiniones sobre los ex (2, 53-54), consejos sobre sexo oral (2, 64-65; 6, 40-43), consejos para ser infiel y ocultarlo (3, 15), sobre sexo en el mundo animal (2, 26; 3, 18; 5, 24), sobre menstruación (3, 22), sobre películas pornográficas con elementos religiosos (3, 25), consejos para seducir mujeres (3, 44-49), consejos sobre mentiras acerca de lo sexual (3, 64-65), sobre sexo y cocina (3, 72-75), sobre sites pornográficos (3, 112), reseña a un libro sobre prostitución y homosexualidad (3, 120), sobre donación de esperma (4, 12), sobre sexo en el rock (4, 18), consejos para armar una despedida de soltero (4, 29), consejos para obtener besos (4, 30), consejos para obtener sexo en la facultad (4, 44-48), sobre la filmación de una película pornográfica (4, 66-70), sobre programas de TV de sexo (4, 120), encuesta sobre swingers (5, 10), consejos sobre masajes y sexo (5, 20), sobre una obra de teatro erótica (5, 24), sobre dibujo con modelos desnudas (5, 27), consejos para saber si hay que interpretar las señales femeninas (5, 31), encuesta sexual (5, 34-38), consejos para armar una fiesta con sexo incluido (5, 82-86), consejos para tener sexo cuando la mujer no lo desea (6, 24), consejos para tener sexo en el mar (6, 32), consejos para tener sexo con adolescentes (6, 58-62).
Hemos hecho una suma preliminar de la cantidad de imágenes de mujeres desnudas o semidesnudas, o en su defecto en situaciones y posturas eróticas o provocativas, en fotos, dibujos o pinturas, a lo largo de las revistas, con estos resultados. Nº 1: 68; Nº 2: 74; Nº 3: 90; Nº 4: 78; Nº 5: 81; Nº 6: 74. Estas cifras dan cuenta de la omnipresencia de imágenes de contenido o bien sexual, o bien explícito, en tal diversidad de formatos y contextos que hace difícil un recuento exhaustivo.
Definición meta-textual
Es interesante analizar los comentarios meta-textuales sobre las macro y superestructuras incluidos en la revista. Efectivamente, la revista HOMBRE contiene, desde el mismo título, declaraciones constantes de principios con respecto al tipo de revista que constituye y al tipo de lector al que está destinada.
El lugar textual privilegiado para los comentarios meta-textuales es el correo de lectores, o Hotmail. En las misivas, la mayoría de los lectores comentan las características de la revista y los contenidos de números previos. En el Nº 1, en particular, se incluye una carta que abre la sección y también la revista (página 10, luego del índice y las publicidades); en esta carta parecen delimitarse todos los rasgos novedosos de este discurso sobre lo masculino encarnado en HOMBRE. Opera, por lo tanto, como una riquísima, y probablemente apócrifa por la funcionalidad al proyecto y su carácter tan prematuro, declaración de principios:
Leí la versión online de Hombre y no los felicito de comedido sino de puro convencido. No sé cómo se les ocurrió la idea, pero a mí, al menos, me sirvió para darme cuenta de que no estoy solo en el Universo. Curiosamente, hace poco leí un artículo sobre los llamados “metrosexuales”, etiqueta de un presunto “nuevo modelo de hombre masculino y sensible” que estaría invadiendo las grandes capitales. Ahí el autor “descubre” que existen tipos que nos fijamos en asuntos “femeninos” (¿?) tales como la cocina, el diseño de interiores o en las marcas de shampoo o de desodorante. Y dice que a esa “categoría” de hombres, a la vez, ¡nos gustan las mujeres! ¿De qué están hablando, por las nalgas de Federico Klemm? ¿Es realmente novedoso que los hombres nos fijemos en... nosotros mismos? Me parece que la mera duda es chingarle fiero. Lo que sí rompe el molde es una revista que se ocupe de estos asuntos. Todo preanuncia que nos entenderemos. Es más: estoy convencido de que los hombres merecíamos esta revista. Larga vida a Hombre, pues. (1, 10, énfasis nuestro)
Vemos aquí varios aspectos interesantes. En primer lugar, la asunción por parte del lector de un lugar de discurso sobre lo masculino y las primeras manifestaciones de esa voz plural, anclada en el “Nosotros (los hombres)”. Por otro lado, la novedad de este espacio de enunciación. Sin embargo, permanece opaco en qué consiste el “que los hombres nos fijemos en... nosotros mismos”. Si contrastamos la carta con el análisis que desplegamos en este trabajo, podemos descubrir que “la cocina”, “el diseño de interiores” y “las marcas de shampoo o de desodorante” no integrarán el núcleo central de la revista: no se trata de una versión masculina de las numerosas revistas femeninas en circulación. El núcleo será en cambio, como explicábamos antes, lo sexual.
De hecho, las secciones dedicadas a moda y cocina, de preponderancia en revistas femeninas, aparecen al final de la revista, con una extensión más reducida que el resto (unas 25 páginas), y sin una tan fuerte presencia del lenguaje metafórico ligado a lo sexual, de la macroestructura de manual ligada al mismo aspecto ni del recorte pronominal anclado en lo masculino. Es decir, las secciones de moda, cocina, diseño y otras temáticas similares forman parte de una especie de revista aparte, tanto por su ubicación textual como por su organización semántica. Estos tópicos se enrolan en una gran sección titulada Mundo Cool, que incluye, según se aclara en la revista, sabores, informática, lugares, belleza, tragos, salud, deco, design, dvd, autos, música, cine, tv, libros, artes visuales y gym.
En el Nº 2, la carta que abre la revista construye una ubicación en un pedestal exclusivo y de culto. La orientación sexual es aquí más explícita. Otra novedad es que el comentador de la revista complementa lo que dice el lector, utilizando de hecho como metáfora para la revista lo que proponemos es su temática principal: el intercambio sexual, u orientado sexualmente, entre el hombre y la mujer.
No debo ser el primero que se queja, pero ¿qué onda? No encuentro “Hombre” en ningún quiosco. Hace poco vi diez ejemplares en Florida y la novedad me sorprendió sin cambio chico. Al volver, nada: se los habían llevado todos. Y ahora, ¿dónde la consigo?
H: Ay, Fernando... ¿Cuántas veces rebotaste con una mina y la seguiste buscando?
¿Por qué imaginás que las cosas que valen cuestan poco? Vamos, che, un poco de actitud, que dentro de poco –digamos, cinco siglos– los erotólogos la considerarán “de culto”. (2, 10, énfasis nuestro)
En la sección Hotmail se incluyen también comentarios sobre la mayoría de los tópicos explorados en este trabajo, es decir, sobre los aspectos generales que definen la tipología textual de la revista. El siguiente comentario del redactor de la sección se refiere a la Carta del mes, donde un lector o experiencialista colabora con sus conocimientos sobre apertura de corpiños; el redactor revela el mecanismo de autorización e inclusión temporaria del lector, con el fondo de terminología asociada al carácter de manual práctico de la revista:
Por suerte, nunca dijimos que nuestro método era el único. Eso permite que todos los meses, un lector nos dé nuevas lecciones. (2, 10, énfasis nuestro)
En la declaración abierta y permanente sobre su lector, la revista borra de su construcción de alocutario a la mujer. Sin embargo, sí incluye explícitamente a las mujeres lesbianas. Es notable cómo en este gesto se revela la funcionalidad y finalidad de la revista: la seducción, convivencia e intercambio con la mujer. Si este es el núcleo temático central de la revista, sólo podrán incluirse en su construcción de alocutario a la mujer lesbiana.
Algunas chicas se copan con las revistas de chicos. Son las que gustan de otras chicas. (3, 60) Encabezado fijo de la sección Historias Lésbicas.
Lo erótico y lo explícito
Una veta de análisis interesante es la de definir qué significa lo erótico en la revista. A la manera de lo que sucede con el conocimiento que pone en circulación, creemos que lo erótico también opera por acumulación y yuxtaposición. Efectivamente, la revista incluye producciones eróticas de un alto grado de estilización y producción, como sucede con las galerías de fotos acompañadas de entrevistas de las modelos que posan. Al mismo tiempo, se incluyen fotos más explícitas y de mal gusto: cuerpos desnudos pero mutilados, deformes, vejados, envejecidos, etc. No se trata de un contenido explícito en el sentido mostrar, al modo de las revistas porno-eróticas, órganos sexuales, algo que jamás sucede en toda la revista.
La definición de lo erótico en la revista es entonces, paradójicamente, amplia y constreñida a la vez. Por un lado, el texto verbal y las imágenes tienen, en general, como columna vertebral a lo sexual, a lo erótico o a lo explícito, en todas sus manifestaciones imaginables, como lo ilustra el comentario del redactor que da título a este trabajo (extraído de 6, 10). Por otro lado, sin embargo, las imágenes o textos referidos a intercambios sexuales u órganos sexuales no existen en la revista, trazando un límite para lo explícito que, aun cuando sea de difícil definición, nunca es cruzado.
La sección Historias Lésbicas es ilustrativa de esta limitación a nivel textual. La inmensa mayoría de los relatos allí incluidos, unos cuatro por número, se detiene justo antes o alrededor del acto sexual y su narración:
[...] Lo que siguió fue más rápido, más desesperado y la verdad es que me da un poco de cosa contarlo. (6, 68)
[...] Lo que siguió pueden imaginarlo. Una vez que a mi novio le sacamos hasta las últimas ganas de quejarse, nosotras nos dedicamos, esta vez sin reclamos, a lo nuestro. (6, 68).
[...] Lo que siguió cabe en pocas palabras. Gritos, portazos y un regreso a Baires que no me animo a describir en detalla. ¡Se volverían locos! (4, 64).
La sección Hotmail nos ofrece, a su vez, comentarios muy productivos al respecto. En los siguientes extractos, los lectores se quejan por la falta de fotos de mujeres desnudas:
Celebré la aparición de la revista y al principio me inhibí porque no había desnudos. Pero después, admirando su calidad literaria, los empecé a querer, total perras en bolas hay en revistas como Cheri y Playboy. (6, 10)
He comprado los tres números y he quedado un tanto desilusionado con las producciones fotográficas de las chicas elegidas, no por la calidad sino porque estoy esperando (y creo que más de uno) ver un poco más. (6, 10)
Lo explícito también se juega, de forma muy marcada, en el tono y léxico extremadamente informal que incluye HOMBRE. Por otro lado, el humor verde, de mal gusto, es otro componente de lo explícito en la revista.
El informe especial sobre tiburones, aparecido en el Nº 6 (52-55), condensa todas estas caras de lo explícito a las que nos referimos más arriba. Las fotos que incluye muestran cuerpos mutilados, con huesos y órganos internos a la vista. Algunas de esas fotos incluyen globos de diálogo con chistes. Los subtítulos presentan humor de mal gusto: Nuestra nueva mascotita y El nene no me come. El léxico es muy informal: Los tiburones no sólo tienen mala prensa: son re-heavies re-jodidos.
Este lenguaje informal y explícito tiene por lo general relación con lo sexual, logrando su punto más alto en la voz de experiencialistas (y redactores, experiencialistas ellos mismos por definición):
En una entrevista a Ari Paluch, éste dice: Terminás de cojer con tu mujer y ella se acuerda que hay que pagar cincuenta mangos el micro de los chicos. Y hace treinta segundos ella era una perra con taco aguja que te cojías como un loco. (6, 44)
En una nota sobre sexo con mujeres feas, el cronista escribe: hay feas agrias como el vinagre, hijas de puta y más frías que un témpano. (6, 85)
Publicidades
La revista presenta páginas completas destinadas a publicidad. En el número 3, por ejemplo, 31 de las 132 páginas son publicidades. En el resto de la revista, la frontera entre información y publicidad es borrosa. Se insertan direcciones, productos y precios dentro de numerosas notas. Además, en la última página hay una sección llamada Páginas amarillas donde se listan todas las direcciones, teléfonos y webs de las marcas mencionadas en las notas, estableciendo cruces y apoyos mutuos entre publicidades y notas. Además, hay notas especiales sobre productos publicitados en otros lugares de la revista:
En el Nº 5, 112, hay una nota especialmente anunciada (en el índice, con foto incluida) sobre una cámara digital. Esta misma cámara digital aparece publicitada en la contratapa, el lugar publicitario más importante de la revista, en los números 4, 5 y 6.
En el Nº 3 de la revista, pudimos rastrear una serie de lazos entre notas y publicidades que circulaban alrededor de un nuevo programa de televisión: “Sol negro”. La revista incluye: 1) una entrevista a Capusotto, actor de la serie: Brilla en la tele con “Sol negro”, una “miniserie psiquiátrica”. (3, 98); 2) un informe sobre psiquiátricos, con este título: Locura. La cara siniestra del sol. (3, 54); 3) la publicidad principal del sitio web de la revista: Sol negro (la serie televisiva).
A su vez, los espacios publicitarios desbordan la revista: el Nº 3 incluye una mini-revista publicitaria y cupones de descuento; los número 3 a 6 incluyen cupones para canjear por entradas gratis a cines y gimnasios; además, se publicitan links al sitio web de la revista para “ver más”.
Las publicidades principales se refieren a productos de elevado costo y categoría, cuyo relevo nos dice mucho sobre el nivel socio-económico del alocutario construido.
Publicidades a página completa en el Nº 3: TV LCD Philips, Chandon, Rev. Parabrisas, Solid Gold International (agasajos VIP), Resistiré, El primero de la mañana, Rev. Fortuna, Telefé noticias, Fernet italiano, Rev. Weekend, Rev. Noticias, Costumbres argentinas, Tower Records, Puma, Ricky Sarkany, Hotal Conrad, Parisiennes, Fila, Kosiuko, Prototype, HP (energy drink), etc.
Edad y extracción socio-económica del alocutario
El rango de las publicidades es el mismo rango que el de los comercios, bares, restaurantes, etc. recomendados o incluidos en las notas. El elevado nivel socio-económico que, en suma, se presenta como rasgo del alocutario es tratado explícitamente en la sección de correo de lectores, Hotmail. Es notable que en la contestación de la redacción la justificación para este rango de productos nazca del núcleo que organiza la revista: la conquista e intercambio sexual con la mujer.
[...] todos los lugares y placeres terrenales que muestran y aconsejan son bastante caros teniendo en cuenta que –según se sabe– en nuestro país hoy son inalcanzables. Sería bueno tener una guía tal vez menos cara.
H: Hay para todos los presupuestos. Ahora, si una vez ligás, se justifica que gastes algo más. ¡No vas a pasar por amarrete, al menos la primera noche! (4, 10).
Por otro lado, la edad de los alocutarios incluidos como locutores a lo largo de la revista nos dice bastante sobre el rango de edad atribuido al lector medio: entre 25 y 35 años.
B. Nivel Metafórico
Metáfora de lo sexual
Lo sexual inunda todos los planos de la revista, incluyendo los sistemas metafóricos puestos en juego. Si lo sexual es el núcleo organizador de la visión masculina del mundo propuesta textualmente, entonces deberíamos constatar la presencia de una lectura metafórica del mundo a partir de los conceptos propios de lo sexual. Nos valdremos de la teoría moderna de la metáfora de Lakoff para iniciar el estudio en este nivel; esta teoría entiende a la metáfora como la proyección de conceptos e implicaturas desde un campo conceptual fuente (en este caso, lo sexual) hacia un campo conceptual destino. Esta proyección produce correspondencias ontológicas entre un dominio y otro, entendiendo las unidades del segundo dominio a partir del conocimiento que proyectan las unidades del primero (Lakoff, 1992: 4).
Efectivamente, los conceptos sexuales y las manifestaciones lingüísticas de éstos invaden las notas y artículos de toda índole.
La nota sobre el ponerse en una actitud firme frente a la pareja se cierra con ¡Ma sí! Total, ¡todo lo que es firme y duro a ellas les encanta! (6, 22).
En la bajada de una nota sobre sexo en la facultad: En cada carrera hay una forma diferente de transa. Te damos todas las pistas para aprobar la materia más difícil. ¡De algo te tenés que recibir! (4, 6, énfasis nuestro). Nótese aquí la combinación de la macroestructura de manual práctico con una lectura de ésta en términos sexuales.
En nota sobre cerveza: [este cronista] le había confiado [a Fanton] que suele visitar cierto pub céntrico donde se hace tirar unos cuantos litros por semana. [...] Lo que Fanton ignoraba es que el periodista no se refería a la cerveza. (6, 30)
En la nota Sepa cómo abrir una ostra, el encabezado dice ¡a la concha! y la bajada dice Sólo hace falta la herramienta adecuada... ¡Clavásela y devorátela! (2, 30)
La nota sobre la tasa alta de homosexualidad en África se titula: No zafan ni de culo. (3, 15, énfasis en el original)
La metáfora con eje en lo sexual no se agota, de hecho, en lo puramente lingüístico. La metáfora lingüística, en realidad, no es más que una forma de expresión de una puesta en común más profunda entre campos conceptuales. La metáfora lingüística, entonces, funciona conjuntamente con aspectos no verbales, como las fotografías:
El título de la nota Sepa cómo hacerle el service, referida en su contenido al mantenimiento automotor, se recorta sobre cuatro fotografías de una mujer posando semidesnuda.
El juego metafórico se complementa con otras metáforas lingüísticas: en el párrafo referido a la temperatura, el encabezado es Hot, pero no tanto; en el párrafo referido a los frenos, se enuncia la lectura metafórica entre paréntesis: Pensá que si se te endurece (el sistema de frenos, bobo) [...]. (6, 29)
El doble sentido
Sin embargo, la metáfora sexual no parece poder adecuarse completamente al funcionamiento propuesto por la teoría de la metáfora de Lakoff. En realidad, no se trata de utilizar las categorías de un campo conceptual para pensar otro campo conceptual, sino que se busca instaurar una segunda lectura de lo enunciado. El caso donde se dispara la metáfora a partir del significado literal y, desde allí, se accede en segundo término al significado metafórico es señalado por Lakoff, aunque lo deja de lado como caso marginal de metáfora (Lakoff, 1992: 3).
En la metáfora sexual en HOMBRE, los campos conceptuales emparentados por ésta permanecen, en cierto sentido, aislados: hay dos relatos operando al mismo tiempo, mecanismo sacado a la luz por una suerte de meta-voz que habla desde los paréntesis, comentando esa segunda lectura en potencia:
En nota sobre costumbres en el saludo: Si es una garotinha, puede dar y recibir dos y hasta tres besos según la región (del país, no del cuerpo, zarpado). (6, 24)
[...] Cómo hacerle un helado (lo otro que quieras hacerle va por cuenta tuya)... (4, 8)
Cf. también cita más arriba en nota sobre mecánica automotriz.
Esta segunda lectura metafórica en términos sexuales de la mayor parte de los contenidos se concentra en los títulos y encabezados dentro de las notas y secciones. Es este un lugar privilegiado: allí se juegan las marcas principales para la organización de la macroestructura del texto (van Dijk, 1978: 64).
En una nota sobre las propiedades del semen, el subtítulo es antidepresivo en polvo (6, 15).
La nota sobre donación de esperma a cambio de un viaje a Australia se titula Salta, salta canguro (6, 16).
Los ejemplos de esta doble lectura codificada en el léxico se multiplican dado que, de hecho, forman parte central del tipo textual de la revista. El léxico utilizado no es casual: son, por lo general, términos con una acepción estándar que es asociada con la primera lectura y otra acepción, proveniente del español informal rioplatense, con connotaciones sexuales. Dada la extensión del mecanismo, nos centraremos a continuación en una nota en particular que condensa todo el potencial del mismo, analizando algunos fragmentos. La nota, aparecida en el Nº 6, 31, trata sobre técnicas para la colocación de la sombrilla en la arena. Comenzaremos con el encabezado, donde se activa la segunda lectura o macroestructura, con título y con la bajada. El énfasis es nuestro:
¡Siempre con la idea fija!
Sepa cómo clavar la sombrilla.
No es lo mismo enterrarla en arena gruesa o fina. Tampoco si está seca o mojadita.
Exploraremos a continuación una serie de fragmentos, que configuran y habilitan la segunda lectura sexual que caracteriza a HOMBRE:
[...] Antes de meterla de una, habrá que tocarla para hacer un balance general [...] Podés hundirle un dedo para ver qué tan húmeda está.
La importancia de un palo firme [...]
La penetración está por comenzar. [...] No hay que ponerla derechita como un palito. Mejor media chanfleada. La naturaleza es así. [...]
“Si está muy seca”, advierte el licenciado [en ingeniería química], “atención: la sombrilla se te puede caer”. Si te sucede, no es para tanto: a todos nos pasó alguna vez. [...]
“Si la arena es gruesa, se va al fondo de una”, prosigue. “Es mejor tomarla por la punta con las dos manos y clavarla en un solo empujón”. Si está más durita, probá a full el viejo mete-saca.
Metáfora de la guerra
Un fenómeno metafórico más acorde con la teoría de la metáfora de Lakoff es aquel donde la visión sobre la relación entre hombre y mujer toma prestado el aparato conceptual de la guerra: la relación hombre/mujer es una batalla. Las estrategias de acercamiento, los camuflajes, las posturas, las mentiras, son elementos que la revista se ocupa particularmente de explorar. En este sentido, la metáfora que conceptualiza el intercambio entre hombre y mujer a partir de conceptos del campo de la guerra es especialmente productiva. La clave es poseer una estrategia sólida y efectiva; allí es donde este manual práctico asume toda su importancia:
Los expertos recomiendan: Ser estratégico como en el TEG. Si pretendés que vaya más allás de una noche no la llevés muy tarde a su casa. (6, 62)
Sección permanente “Conociendo al enemigo”.
Título y bajada de nota sobre excusas femeninas: Rompeles el piquete. Te bloquean el camino y te dejan en llamas, demasiado hot para no pasarla por las armas. (6, 24)
En reseña a la película Loco por Mary: ¡Qué mugrienta es la batalla del amor! (6, 26)
En nota sobre sexo con adolescentes: [las lolitas] quieren guerra y van al frente. (6, 58)
4. CONCLUSIONES
La revista HOMBRE, de reciente aparición, concentra en sus páginas un discurso emergente sobre lo masculino. Nos hemos servido de algunas de las herramientas que proporciona el análisis de los discursos sociales para poder confeccionar una primera aproximación a las representaciones sociales que presenta ese discurso. Creemos que sólo conjugando diversos frentes de análisis es posible comenzar el estudio de su compleja manifestación textual.
En primer lugar, relevamos cómo el recorte en la deixis pronominal define un alocutario masculino. Dimos cuenta de la asimetría entre el conocimiento de éste y el de los locutores masculinos que transitan la revista. Este fenómeno es coherente con la macroestructura que propusimos en el nivel textual:una macroestructura de manual práctico donde el locutor brinda el plus de saber que posee a su alocutario, anclando la relación fraterna en un mismo background masculino. La movilidad de este plus de saber garantiza la movilidad del alocutario a un lugar de enunciación.
El tipo de saber que presenta este manual práctico explora los aspectos relacionados con la seducción, convivencia e intercambio con la mujer, específicamente en lo concerniente a lo sexual. Lo sexual define así la pertinencia de los temas tratados. Este foco temático opera también en el plano metafórico y léxico, donde se activa, desde espacios privilegiados de enunciación (títulos, subtítulos, paréntesis), una segunda lectura que entiende a las notas en términos sexuales.
Tanto los conocimientos que se incluyen como los locutores que aportan al mismo –redactores, especialistas y experiencialistas– siguen criterios flexibles y poco exhaustivos de selección e inclusión, operando por mera yuxtaposición y síntesis.
La inclusión de voces provenientes del universo femenino se justifica solamente en función de su interés para el conocimiento de lo que hace al intercambio con el hombre, es decir, según su interés para una perspectiva masculina. Cuando los aportes femeninos no estén claramente anclados en una enunciación desde el universo femenino, sus marcas de género se borrarán o disimularán.
Por otro lado, en la revista se relevan y publicitan, con límites difusos entre uno y otro espacio textual, productos y establecimiento de alto nivel socio-económico que colaboran con la construcción del alocutario.
Las escasas referencias a ciertas instituciones, como la universidad, el gobierno o el matrimonio, también colaboran en la confección de un alocutario soltero, poco interesado en lo político o en lo académico, y con mucho interés por la moda y el deporte, pero, fundamentalmente, por lo sexual. La edad de los alocutarios incluidos como locutores recorta, a su vez, un rango de edad determinado: entre 25 y 35 años.
Este análisis preliminar y tentativo no agota, sin duda, la riqueza de nuestro corpus. Por otra parte, el discurso emergente sobre lo masculino que presenta la revista es aún muy joven. En futuros trabajos, debemos seguir su evolución y explorar otras manifestaciones textuales concomitantes. Este análisis tendrá que compararse críticamente, a su vez, con estudios recientes sobre la construcción de lo femenino en la cultura rioplatense (Zullo, 1999). Esperamos así comenzar a entender el modo en que se construyen en el seno de los discursos sociales que nos son contemporáneos las representaciones asociadas a lo masculino y a lo femenino.
BIBLIOGRAFÍA
Austin, J. L. Cómo hacer cosas con palabras. Palabras y acciones [1962]. Barcelona: Paidós Ibérica, 1998.
Brown, P. y Levinson, S. Politeness: Some universals in language usage [1978]. Cambridge: Cambridge University Press, 1987.
van Dijk, T. La ciencia del texto. Barcelona: Paidós Ibérica, 1978.
Ducrot, O. El decir y lo dicho [1984]. Barcelona: Paidós, 1986.
Lakoff, G y Johnson, M. Metáforas de la vida cotidiana [1980]. Madrid: Cátedra, 1991.
Lakoff, G. “The contemporary theory of metaphor”. En Ortony, A. (ed.). Metaphor and Thought. London: Cambridge University Press, 1992.
Zullo, Julia. “¿Qué significa ser mujer? La construcción textual de la destinataria en las revistas femeninas argentinas”. En Discurso y Sociedad. Barcelona: Gedisa, vol. 1 (3), 1999. p. 87-105.
*Citaremos los extractos tomados de las revistas entre paréntesis, primero por su número de publicación y luego por su número de página. |